Por: Eloy A González.
*
Cuando todos se han ido… ¿por qué pensar
que el amigo llega? Es así de cierto. ¿Será que han llegado las horas de conjurar
esas amistades equívocas que vienen en horas de la noche a turbar el sueño del
vencido?
Ayer recibo dos mensajes por correo electrónico.
Sorprende la realidad en ambos y no son más que consecuencias de ese extraño
modo de comunicación que hoy nos confunde. Son esos mensajes que vienen acompañados
de un pedido de amistad, de ser parte de una comunidad y de sumarse a un grupo
ya establecido de amistades de una persona dada; complica en cierto sentido ver que alguien que usted no conoce lo invite
a ser su amigo o amiga. Desde Puerto Rico viene esta invitación, antes me han
llegado de Lima Perú, donde una joven estudiante universitaria así lo desea, también
de Filipinas, tan remoto país donde una enfermera envía el corto y preciso
mensaje.
Lo que hay en esto es que usted tiene que inscribirse, llenar un breve formulario, establecer una palabra clave y usar sus direcciones electrónicas, para que, finalmente este sistema unifique todas tus direcciones electrónicas o libro de direcciones. Demasiados datos solo para logar una mínima comunicación amistosa.
Me resulta muy difícil de entender,
como es que una amistad puede tomar forma si aún no se conoce a una persona y
como premisa se establece proporcionar una serie de datos que en nada ayudan.
No deja de ser alentador en estos tiempos que alguien se interese por la
amistad. En este prolongado ocaso, he visto a muchos irse. Esto ocurre cuando
algunos aseguran que un amigo es aquel que llega cuando otros se han ido. No,
no creo que la amistad pase por un encuentro fortuito en el espacio virtual,
después de poner unos datos en una escueta inscripción de un portal de
Internet.
El otro mensaje no deja de ser perturbador,
pero igual de imprevisto e irreal. Como esos raros mecanismos de
retroalimentación que crea esto de usar la Red, un sitio me anuncia que alguien
me ha borrado de su lista de contactos para MSN messager. ¿Qué hay de
importante en esto, si no se ha puesto fin a una amistad? Tal vez considera que
si; el que un sombrío y distante personaje, suprima mi dirección electrónica,
nada cambia. Estoy acostumbrado a ver
deshacerse más de una amistad, si es que la hubo en éste que nos ocupa. Borradito dice el mensaje e invita a que
usted se sume para saber de una vez y por todas quién o quiénes lo han quitado de su lista. Siempre es
recomendable desatar los lazos de una amistad sospechosa, recomiendan algunos.
En bueno preguntarse si viendo
acortase el tiempo, superada las expectativas y sorprendido por la enfermedad y
la muerte, tiene sentido una amistad. En tanto que los amigos suelen llegar cuando todos se han ido…
¿es el momento de darles la bienvenida?
He visto irse muchos amigos. Cuando
la adversidad llega, cuando uno se convierte de la noche a la mañana en un
apestado en razón de su compromiso político, vez irse en desordenado tropel a
los amigos, familiares, conocidos, hermanos en la fe. ¡Que tropel ¡ ¡que desesperanza! Con el Exilio viene la
obligada separación, el ya prolongado desencuentro. Es en este Exilio donde se
consume la amistad distante. ¡No, no es cierto que la separación despierte la
amistad! ¡La acaba¡ Por fin en estas nuevas vivencias, tal vez de forma tan tardía
y sin nutrirse, la amistad resiste como una planta raquítica que apenas sobre
vive en un terreno estéril , su fruto es más peligroso que el mismo odio.
Siendo amable a éstos pedidos de
amistad les respondo que pueden disponer de los procedimientos
de comunicación que da la Red y les doy mis direcciones electrónicas. Aún sigo
considerando la dedicación a la amistad como cosa rara. Nada más infortunado
que borrar las direcciones de los demás, usted nunca sabe cuando puede
restablecerse una comunicación útil en cualquier sentido.
En cuanto a dar la bienvenida a los
nuevos amigos o amigas. Ya se hace tarde; se ha acortado demasiado el tiempo.
Al vencido le faltan los amigos, si estos vienen, solo les digo que no se
demoren; porque los amigos verdaderos suelen llegar tarde.
© 2008
*Columnista, Panorama de Nuevos Horizontes. Hispanic Newspaper. E-mail: eloy_gnzlz@yahoo.com