Por: Eloy A Gonzalez.*Hace algún tiempo miraba una foto de esas que se toman casi al azar y
después aparecen en alguna que otra página Web. Se trata de un letrero sobre un
cartón con algunas frases entrelazadas y aparentemente sin sentido que colgaba
entre dos edificios de la ciudad de la Habana, el texto dice así:
“Querido Santiaguero: Seguimos siendo
leones “aunque” no seamos campeones, lo que si nunca seremos: Ni
palestinos, ni estafadores, ni
chivatones !Ah! Y no vamos a joder a casa de nadie. Por favor avispas
regresen al Chago”.
Para aquellos que no son cubanos, estos términos son difíciles de
interpretar pero para los cubanos, hay en esas palabras hay un mensaje
inequívoco de exclusión y fuertes prejuicios de los “habaneros” hacia los
“orientales”.
¿Cuál es la raíz del problema? Como consecuencia de desarrollo desigual que
se fue produciendo en Cuba entre la zona oriental y la occidental,- sobre todo
si tomamos como referencia a la capital-, muchas personas residentes de las
provincias orientales se han desplazado hacia La Habana en un fenómeno
demográfico conocido como: migración interna. Esto en nada es excepcional y se
produce en muchas partes del mundo donde, personas y familias, se mueven en
busca de mejores oportunidades dentro del país donde residen.
Lo cierto es que este movimiento migratorio
no empezó en la década de los 80’s o 90’ s como se pretende hacer ver. Esta
migración interna tuvo su origen en el mismo momento del triunfo de la
Revolución, cuando miles de “rebeldes” del Ejército comandado por el futuro
dictador se movieron desde las provincias orientales y centrales hacia la
Habana. Allí controlaron todos los
puestos del Ejército y la Policía, se hicieron de todos los cargos importantes
dentro del gobierno y se adjudicaron casas y propiedades confiscadas. Detrás de
ellos vinieron sus familias, parientes en general, amigos y compadres.
La Habana era entonces y siempre ha sido la capital en todo el sentido de
la palabra. Siempre ha habido en la
capital más oportunidades; ésta desigualdad nunca la pudo borrar la Revolución.
Mi Padre, quien vivió en la Habana siendo joven, decía que: “cuando en Cuba hay
un peso, 80 centavos están en la Habana”.
En los 80’s y los 90’s empezaron a llegar en número considerable los
“orientales” a La Habana. Pero no fue sólo a La Habana, se produjo un
movimiento de personas desde las provincias orientales hacia el occidente de la Isla. En la Habana
comenzaron a crearse problemas sociales según algunos afirman y una conocida
canción del momento vino a echarle leña
al fuego, su estribillo era una advertencia que muchos tomaron muy en serio:
“la Habana no aguanta más”.
Se fue creando un sentimiento de prejuicios y discriminación de los cubanos
que vivían en las zonas occidentales, - y sobre todo de los “habaneros”- ,
hacia los cubanos procedentes del Oriente del país, a los que se les comenzó a
llamar en todo desdeñoso: “palestinos”. Es decir ya estos cubanos no eran
cubanos, sino “palestinos”.
El gobierno más que el pueblo, reforzó este sentimiento de exclusión hacia
los cubanos que venían de las provincias orientales. Una estructura legal y
represiva fue creada mediante leyes y resoluciones que nunca se
publicaron pero que estaban encaminadas a contener, a como diera lugar, la
migración interna. Los “palestinos” eran detenidos y deportados hacia sus
provincias con la advertencia de que si volvían las medidas punitivas serian
más fuertes. Hasta el presente esta situación no ha cambiando. Un excelente
documental: Buscándote Habana, refleja fielmente esta realidad. El documental
puede ser visto en la Red.
En el tiempo que viví en Reynosa, Tamaulipas, en el cercano México; fui
testigo de una situación muy similar. Reynosa es una ciudad de la frontera
norte con más de un millón de habitantes y un buen número de maquiladoras que
proveen trabajo a miles de mexicanos. A Reynosa se le llama, tal vez de forma
exagerada: “la capital del empleo en México”. En realidad en los últimos tres
años se incorporaron más de 20 mil nuevos empleos anuales. Como es de suponer
allí llegan muchas personas en busca de trabajo, porque estos están
disponibles. Otras personas están en la ciudad después de probar más de una vez
“pasar al otro lado” y se constituyen en una población flotante que, ó se
insertan en el mercado laboral local ó buscan de nuevo, en sucesivos intentos,
meterse en los Estados Unidos.
Siendo así encontré que muchos mexicanos procedentes de la zona de Veracruz
(zonas rurales) o de estados al Sur del istmo de Tehuantepec, en razón de su
difícil situación económica, se ven forzado a ir a Reynosa a probar suerte. Estos son tratados mal por los propios
connacionales, algunas veces explotados y
se hacen todo tipo de comentarios prejuiciados contra ellos.
A estos mexicanos en la frontera se les llama en todo ofensivo:
“veracruzanos” y se dicen que están produciendo una silenciosa invasión a la
“tranquila sociedad de Reynosa”; hacen los peores trabajos, y los asocian con
la delincuencia. (¿Les resultan familiares estos argumentos?).
Otro tanto ocurre con los centroamericanos que llegan a la ciudad y en su
intento por pasar a los EEUU fracasan y son deportados. Se quedan en la ciudad
de Reynosa y ó lo intentan de nuevo ó buscan trabajo para quedarse allí. A
estos los mexicanos los llaman en forma ofensiva: “hondureños” aunque pueden
ser de otras nacionalidades. A ellos como a los “veracruzanos” se les
discriminan y se les descalifica siempre que sea posible.
Discriminar significa diferenciar, distinguir, separar una cosa de otra. La
discriminación es una situación en la que una persona o grupo es tratada de
forma desfavorable a causa de prejuicios, generalmente por pertenecer a una
categoría que la otra parte considera distinta. Hay muchas formas de
segregación que no son familiares, pero ésta que se origina entre personas de
la misma nacionalidad y en su propio país,- sólo porque un grupo migra buscando
oportunidades de trabajo- , no deja de ser inusual.
La discriminación es un fenómeno de relaciones intergrupales, de relaciones
entre diversos grupos sociales, y tienen sus raíces en la opinión que un grupo
tiene sobre otro; en este caso entre connacionales. En relación a Cuba, esta
segregación se ve sustentada por una política de Estado igual de improcedente. La
discriminación es inaceptable y conforme
con la moral cristiana la idea de que todos somos criaturas de Dios, no es admitida
en algunas circunstancias donde algunos no quieren ser tan iguales con relación
a otros.
”Palestinos” en Cuba, “Veracruzanos” en México; es el mismo patrón de
prejuicios donde no acabamos de entender que dentro de nuestras fronteras es
inamisible tratar con diferencias tan abrumadoras a personas y familias que
solo buscan las oportunidades que otros tienen.
Conocí en la Habana a muchos “orientales”, sólo el peor de ellos era o es
el Dictador en Jefe, los demás eran como tú y como yo; personas que también
quieren tener un empleo y vivir lo mejor posible. En Reynosa me relacioné con
muchos “veracruzanos” y debo confesar que se mostraban más amables que los
propios “fronterizos” de Reynosa.
Dios no muestra un favoritismo indebido en la relación con las personas
objeto de su amor, tampoco debemos hacerlo nosotros. La Biblia dice que cualquiera que muestra
discriminación es como un “juez con malos pensamientos” En cambio, debemos
“amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos”. De manera que este trato lleno
de prejuicios entre connacionales puede dejar una huella de segregación y odios
de consecuencias impredecibles.
En tanto que todo esto sucede, en Cuba
una nueva canción (“Un pariente en el campo&rdquo
acapara la atención de la
gente de la Isla, dice así: “….., y sacando bien la cuenta, toditos somos
cubanos”. Así es, no hay porque usar descalificaciones, allá en Cuba toditos
somos cubanos. Y en la frontera, esa en la que he vivido por meses y que
alguien ha dicho que “es un país sin nombre”, también los “veracruzanos” son
mexicanos y los “hondureños”...…, pues
eso hondureños.
Debemos mostrar un mínimo de benignidad en nuestras relaciones con nuestros
semejantes, de esta forma todo será más llevadero.
© 2008
*Columnista. Panorama de Nuevos
Horizontes.Fort Worth, TX. E-mail: eloy_gnzlz@yahoo.com
Tags: Cuba, México, discriminación, prejuicios