Mi?rcoles, 19 de marzo de 2008
  Por: Eloy A Gonzalez.*

Hace algún tiempo miraba una foto de esas que se toman casi al azar y después aparecen en alguna que otra página Web. Se trata de un letrero sobre un cartón con algunas frases entrelazadas y aparentemente sin sentido que colgaba entre dos edificios de la ciudad de la Habana, el texto dice así:

“Querido Santiaguero: Seguimos siendo  leones “aunque” no seamos campeones, lo que si nunca seremos: Ni palestinos, ni estafadores, ni  chivatones !Ah! Y no vamos a joder a casa de nadie. Por favor avispas regresen al Chago”.

Para aquellos que no son cubanos, estos términos son difíciles de interpretar pero para los cubanos, hay en esas palabras hay un mensaje inequívoco de exclusión y fuertes prejuicios de los “habaneros” hacia los “orientales”.

¿Cuál es la raíz del problema? Como consecuencia de desarrollo desigual que se fue produciendo en Cuba entre la zona oriental y la occidental,- sobre todo si tomamos como referencia a la capital-, muchas personas residentes de las provincias orientales se han desplazado hacia La Habana en un fenómeno demográfico conocido como: migración interna. Esto en nada es excepcional y se produce en muchas partes del mundo donde, personas y familias, se mueven en busca de mejores oportunidades dentro del país donde residen.

Lo cierto es que este movimiento migratorio  no empezó en la década de los 80’s o 90’ s como se pretende hacer ver. Esta migración interna tuvo su origen en el mismo momento del triunfo de la Revolución, cuando miles de “rebeldes” del Ejército comandado por el futuro dictador se movieron desde las provincias orientales y centrales hacia la Habana. Allí controlaron todos  los puestos del Ejército y la Policía, se hicieron de todos los cargos importantes dentro del gobierno y se adjudicaron casas y propiedades confiscadas. Detrás de ellos vinieron sus familias, parientes en general, amigos y compadres.

La Habana era entonces y siempre ha sido la capital en todo el sentido de la palabra. Siempre ha habido  en la capital más oportunidades; ésta desigualdad nunca la pudo borrar la Revolución. Mi Padre, quien vivió en la Habana siendo joven, decía que: “cuando en Cuba hay un peso, 80 centavos están en la Habana”.

En los 80’s y los 90’s empezaron a llegar en número considerable los “orientales” a La Habana. Pero no fue sólo a La Habana, se produjo un movimiento de personas desde las provincias orientales  hacia el occidente de la Isla. En la Habana comenzaron a crearse problemas sociales según algunos afirman y una conocida canción del  momento vino a echarle leña al fuego, su estribillo era una advertencia que muchos tomaron muy en serio: “la Habana no aguanta más”.

Se fue creando un sentimiento de prejuicios y discriminación de los cubanos que vivían en las zonas occidentales, - y sobre todo de los “habaneros”- , hacia los cubanos procedentes del Oriente del país, a los que se les comenzó a llamar en todo desdeñoso: “palestinos”. Es decir ya estos cubanos no eran cubanos, sino “palestinos”.

El gobierno más que el pueblo, reforzó este sentimiento de exclusión hacia los cubanos que venían de las provincias orientales. Una estructura legal y represiva  fue creada  mediante leyes y resoluciones que nunca se publicaron pero que estaban encaminadas a contener, a como diera lugar, la migración interna. Los “palestinos” eran detenidos y deportados hacia sus provincias con la advertencia de que si volvían las medidas punitivas serian más fuertes. Hasta el presente esta situación no ha cambiando. Un excelente documental: Buscándote Habana, refleja fielmente esta realidad. El documental puede ser visto en la Red.

En el tiempo que viví en Reynosa, Tamaulipas, en el cercano México; fui testigo de una situación muy similar. Reynosa es una ciudad de la frontera norte con más de un millón de habitantes y un buen número de maquiladoras que proveen trabajo a miles de mexicanos. A Reynosa se le llama, tal vez de forma exagerada: “la capital del empleo en México”. En realidad en los últimos tres años se incorporaron más de 20 mil nuevos empleos anuales. Como es de suponer allí llegan muchas personas en busca de trabajo, porque estos están disponibles. Otras personas están en la ciudad después de probar más de una vez “pasar al otro lado” y se constituyen en una población flotante que, ó se insertan en el mercado laboral local ó buscan de nuevo, en sucesivos intentos, meterse en los Estados Unidos.

Siendo así encontré que muchos mexicanos procedentes de la zona de Veracruz (zonas rurales) o de estados al Sur del istmo de Tehuantepec, en razón de su difícil situación económica, se ven forzado a ir a Reynosa a probar suerte.  Estos son tratados mal por los propios connacionales, algunas veces explotados y  se hacen todo tipo de comentarios prejuiciados contra ellos.

A estos mexicanos en la frontera se les llama en todo ofensivo: “veracruzanos” y se dicen que están produciendo una silenciosa invasión a la “tranquila sociedad de Reynosa”; hacen los peores trabajos, y los asocian con la delincuencia. (¿Les resultan familiares estos  argumentos?).

Otro tanto ocurre con los centroamericanos que llegan a la ciudad y en su intento por pasar a los EEUU fracasan y son deportados. Se quedan en la ciudad de Reynosa y ó lo intentan de nuevo ó buscan trabajo para quedarse allí. A estos los mexicanos los llaman en forma ofensiva: “hondureños” aunque pueden ser de otras nacionalidades. A ellos como a los “veracruzanos” se les discriminan y se les descalifica siempre que sea posible.

Discriminar significa diferenciar, distinguir, separar una cosa de otra. La discriminación es una situación en la que una persona o grupo es tratada de forma desfavorable a causa de prejuicios, generalmente por pertenecer a una categoría que la otra parte considera distinta. Hay muchas formas de segregación que no son familiares, pero ésta que se origina entre personas de la misma nacionalidad y en su propio país,- sólo porque un grupo migra buscando oportunidades de trabajo- , no deja de ser inusual.

La discriminación es un fenómeno de relaciones intergrupales, de relaciones entre diversos grupos sociales, y tienen sus raíces en la opinión que un grupo tiene sobre otro; en este caso entre connacionales. En relación a Cuba, esta segregación se ve sustentada por una política de Estado igual de improcedente. La discriminación es  inaceptable y conforme con la moral cristiana la idea de que todos somos criaturas de Dios, no es admitida en algunas circunstancias donde algunos no quieren ser tan iguales con relación a otros.

”Palestinos” en Cuba, “Veracruzanos” en México; es el mismo patrón de prejuicios donde no acabamos de entender que dentro de nuestras fronteras es inamisible tratar con diferencias tan abrumadoras a personas y familias que solo buscan las oportunidades que otros tienen.

Conocí en la Habana a muchos “orientales”, sólo el peor de ellos era o es el Dictador en Jefe, los demás eran como tú y como yo; personas que también quieren tener un empleo y vivir lo mejor posible. En Reynosa me relacioné con muchos “veracruzanos” y debo confesar que se mostraban más amables que los propios “fronterizos” de Reynosa.

Dios no muestra un favoritismo indebido en la relación con las personas objeto de su amor, tampoco debemos hacerlo nosotros. La Biblia  dice que cualquiera que muestra discriminación es como un “juez con malos pensamientos” En cambio, debemos “amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos”. De manera que este trato lleno de prejuicios entre connacionales puede dejar una huella de segregación y odios de consecuencias impredecibles.

En tanto que todo esto sucede, en Cuba  una nueva canción (“Un pariente en el campo&rdquoGui?o acapara la atención de la gente de la Isla, dice así: “….., y sacando bien la cuenta, toditos somos cubanos”. Así es, no hay porque usar descalificaciones, allá en Cuba toditos somos cubanos. Y en la frontera, esa en la que he vivido por meses y que alguien ha dicho que “es un país sin nombre”, también los “veracruzanos” son mexicanos y los “hondureños”...…, pues  eso hondureños.


Debemos mostrar un mínimo de benignidad en nuestras relaciones con nuestros semejantes, de esta forma todo será más llevadero.

© 2008

 
*Columnista. Panorama de Nuevos Horizontes.Fort Worth, TX. E-mail: [email protected]

 

 


Tags: Cuba, México, discriminación, prejuicios

Publicado por buenavistavcuba @ 18:03
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