martes, 22 de enero de 2008
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Por: Eloy A González. *
eloy_gnzlz@yahoo.com

El estadounidense Bobby Fischer, uno de los más grandes mitos de la historia del ajedrez, murió justo en el lugar en donde había logrado el triunfo más grande de su carrera: en Islandia, donde conquistó el título mundial al derrotar a Boris Spasky en 1972.

La rápida lectura de la noticia me transportó de inmediato a la Cuba de los 60, s. Aunque no se hable de ello, la vida de este genio del Ajedrez esta ligada a Cuba. Al menos tres grandes eventos en la vida de Bobby Fischer se emparentan con La Habana.

El primer viaje a la Habana, acompañado de M. Forry Laucks ajedrecista y promotor se produjo en febrero de 1956 a escasos días de cumplir sus trece años. Esa vez estuvo en el Club Capablanca de la capital cubana donde fue recibido por algunas personalidades del Ajedrez en Cuba. De este viaje y las motivaciones del mismo poco se conoce. En aquel momento nadie llegaría a imaginarse que el futuro campeón mundial visitaría diez años después esa misma capital.

La visita debió de adelantarse un año, pero no fue así. En efecto en el 1965 Bobby Fischer participaría en el Torneo Capablanca in Memorian a celebrarse en la Habana, pero lo haría por medio del teletipo. Esto ocurrió porque al no recibir autorización del gobierno de su país, no pudo viajar a Cuba y aceptó participar, jugando desde los propios Estados Unidos. Recuerdo de adolescente como las noticias en relación a esto llenaban los medios en Cuba. Para mi era algo especial, hacia un año que había ganado un campeonato escolar y mis sueños de alcanzar alguna maestría en el juego ciencia me acompañaban.

Bobby Fischer se hizo muy popular ente los cubanos. A pesar del número y la experiencia de los jugadores soviéticos, los cubanos sólo tenían palabras de admiración para el jugador norteamericano.

Recordemos que Fischer, había advertido antes de participar en el Torneo Capablanca In Memorian que se retiraría de éste si se tomaba su participación para hacer campañas propagandísticas a favor de la Revolución Cubana.

Vasili Smislov conquistó el primer lugar en el IV Torneo Internacional Capablanca In Memoriam aquel año de 1965, pero el favorito tanto de los expertos como del público lo fue Bobby Fischer. Un año después, en ocasión de la Olimpiada Mundial de Ajedrez en La Habana quedo demostrado la destreza del norteamericano.

En octubre de 1966, Fischer regresó a La Habana como integrante del equipo norteamericano que participaría en la Olimpíada Mundial. Fui testigo excepcional de aquellos días en que se efectuó la Olimpiada Mundial en la Habana; Fischer fue el jugador más popular y el preferido del público cubano. Durante el desarrollo del evento no hubo limitaciones para que el público llegara hasta la sede de la Olimpiada en el Salón de Embajadores del Hotel Habana Libre (antes Hotel Hilton). Fui día a día parte de ese público que se situaba entre los ascensores y la puerta de entrada del Salón. Cada día había una expectación muy especial para ver pasar a Bobby Fischer, cuando descendiendo del piso donde ocupaba una de las habitaciones del Hotel, caminaba con paso rápido desde el ascensor hasta el lugar de la competencia. El público rompía en aplausos, era una reacción sincera y cálida del público allí reunido.

Terminada la Olimpiada, por mucho tiempo en Cuba se siguió hablando de Bobby Fischer; su nombre resultaba familiar para los cubanos sencillos que habían oído de él. Se ganó la admiración y el respeto de los cubanos sin lugar a dudas.
La figura de Bobby Fischer se asocia a la imagen creada por él de “niño malo”. Era excéntrico, y con el tiempo sus trastornos de la personalidad se acentuaron. Pero en el 1972 cuando se corona como líder indiscutible del Ajedrez mundial, convierte al juego ciencia en pasión de muchos en su país y fuera de este. Hasta ese momento el Ajedrez era un juego gris matizado por el neo estalinismo. El ajedrez alcanzó a la gran prensa y muchos comenzaron a interesarse por este juego. Fischer globalizó el Ajedrez.

Sus jugadas fueron sobresalientes, su vida personal fue un desastre. Su decisión de jugar un match de revancha con su antiguo oponente: Boris Spassky, desafío las leyes norteamericanas y esto lo convirtió en un proscrito. El encuentro celebrado en la ex Yugoslavia 20 años de su triunfo en Islandia lo fortaleció y le permitió mejorar sus finanzas. A partir de ese momento ya no pudo volver a su país natal, los Estados Unidos. Muchas muestras de solidaridad recibió Fischer en tan difícil situación; es así que fue a parar al Japón, donde se convirtió en un doble problema tanto para las autoridades niponas como para las norteamericanas.
En busca de una jugada que le diera ventaja consideró las variantes como: solicitar asilo político en Japón y repudiar su nacionalidad para declararse apátrida y ser acogido por la Comisión de Refugiados de las Naciones Unidas para poder dirigirse a un tercer país. Finalmente se estableció en Islandia donde vivió hasta su muerte ocurrida el día 18 del presente mes.

Los reportes de prensa nos hablan de un genio muriendo en la completa indigencia, con problemas renales y mentales. Vivió como suelen vivir los genios con apego a la sorpresa, la alienación y el desagrado. Se propuso hacer lo que le gustaba y lo que sabía hacer, y no tuvo par en esto.

Lo recuerdo allá en La habana, caminando por los pasillos del Hotel, rápido, larguirucho; sin mirar a los lados donde sus admiradores, entre ellos Yo, le aplaudíamos.

El reportaje de su muerte termina diciendo:

A los 64 años, exactamente el número de casillas del tablero, Bobby Fischer ha muerto casi en el olvido después de haberlo sido todo en el mundo del ajedrez, el genio que lo universalizó y cuyas excentricidades sirvieron también para dignificar una profesión de la que muchos han podido vivir con dignidad gracias a él.

El Islandia, escenario donde se desarrolló el más grande evento ajedrecístico de la historia y donde brilló su talante complejo y real, fue el lugar donde Bobby Fischer jugo su última partida, esta fue con la muerte.
©2008

*Physician and Freelancer writer. E-mail: eloy_gnzlz@yahoo.com. Article published in Panorama Hispanic Newspaper. January 26, 2008

Tags: Cuba, Bobby Fischer, Ajedrez

Publicado por Desconocido @ 10:44
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