Jueves, 10 de enero de 2008
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Por: Carlos Wotzkow
A todas las cubanas, a las que todav?a amando, seguimos privando de una isle?a flor.
"Quatre fleures tr?s belles se trouvent en competition, toutes excepcionnelles. Mais, aussit?t leur candidature connue, se d?echa?ne autour d`elles la sarabande d?risoire d`une rivalit? et des perfidies de toutes sortes.
"

Es un verdadero bochorno que al final del siglo, Cuba, que est? considerada la segunda isla m?s rica en especies bot?nicas despu?s de Madagascar, siga declarando a la "Mariposa" (Hedychium coronarium) como su flor nacional. El gran escritor cubano Guillermo Cabrera Infante ha preguntado: "?qui?n dice que es necesaria la cultura?, y sin hacernos esperar mucho, nos aclara: "de la cultura solamente es necesaria la propaganda, todo lo que se hace en Cuba es alimentar la propaganda del r?gimen." Y as? mismo ocurre con esta horrenda e introducida flor.

La Mariposa, oriunda de la india, se hizo popular en Cuba durante el siglo pasado. Muy diferente a las aristocr?ticas Rosas, las elegantes Azucenas, los delicados Gladiolos y los ib?ricos Claveles, el cultivo de esta planta nunca requiri? de una estaci?n determinada, ni de tierra abonada, ni de esmeradas podas, ni de riego frecuente, ni del soporte de tutores. Por el contrario, esta cuasi mala hierba, escap? al cultivo controlado y se meti? no s?lo en nuestros m?s vulgares y descuidados jardines, sino en cuanta zanja o sitio h?medo encontr?.

Al igual que su tallo, de r?pido crecimiento, rizom?tico y ramificado, Celia S?nchez Manduley organiz? alrededor de la Mariposa, una leyenda (tan densa como sus plantones) en la que nadie pod?a interferir. Una historia tan invasora como la planta y tan afincada como esta en algunos lodosos cerebros imposibles de cambiar. A recogerla no m?s, la hizo, entre la gente vaga y perezosa, adem?s de popular, una flor barata. "Yo no tumbo ca?a, / que la tumbe el viento, / que la tumbe Lola, / con su movimiento." Una flor tan limitada como su cultura y tan haragana como la Revoluci?n.

Es cierto, la susodicha Mariposa fue una flor muy admirada por los esclavos y algunos criollos de las clases bajas que, al verla crecer silvestre y mundana, la percibieron en su ingenuidad como un s?mbolo de cuban?a. Blanca, pegaba con sus ropas para los domingos y la santer?a. Tanto como con la Bijirita y el Gorri?n, a la Mariposa la echaron a pelear contra nuestras m?s silvestres flores, los de la boina y la alpargata. Recogida por millares en cestones y manojos, la Mariposa, m?s popular por su abundancia que por su belleza, se hizo la flor de las plazas coloniales en la isla. ?Esperaba alguien que en aquella Cuba mestiza y gallega hubiera un festival para el Tulip?n de Kekenhoff? ?Aspirar?a alguien en aquella Habana colonial a tropezar con un jard?n de Rosas de T?? Imposible.

La leyenda dice, ayudada todav?a m?s por la propaganda revolucionaria, que los conspiradores criollos escond?an peque?os mensajes enrollados en el labelo de la flor, o bien ocultos y doblados entre las br?cteas florarles de la Mariposa (que son como hojuelas acompa?antes de la inflorescencia), y eso fue lo que sirvi? como argumento para nombrarla la flor de la naci?n. Popular, abundante, ilusoriamente "aut?ctona" (lo que a nadie le importaba de momento discutir), la Mariposa devino, para una aventurera iluminada de Pil?n, la flor de los mambises, su flor, la flor indiscutible de su Revoluci?n.

Y en efecto, Celia S?nchez Manduley, quien se gan? la fama de tirar por la borda el erario p?blico en proyectos tan alucinantes como aquel desvar?o mariguanesco de La G?ira, (que m?s tarde sucumbi? al vaiv?n quebradizo de las ramas aprisionadas por caba?as y a un comej?n que seguramente habr?n introducido en Cuba los yanquis) gustaba adue?arse plantas, ?rboles y flores en la misma forma que lo hac?a con las casas de Miramar y Kohly, y con la misma naturalidad con que comercializaba a trav?s de EMPROVA toda nuestra fauna.

No olvidemos el hecho conocido del Flamboy?n Azul, un ?rbol sudamericano de la familia de las G?iras que pas? a ser de su exclusiva propiedad en una ?poca en que Tonino Quintana, Girona y otros "arquitectos de la revoluci?n" plantaron flamboyanes azules hasta en nuestras playas, y con el ?nico objetivo de congraciarse con la do?a. Por supuesto, ninguno de aquellos jacarandas brasileros sobrevivi?, pero eso, como todos saben, no era lo importante. Lo vital, lo verdaderamente impostergable para aquella botellera nombrada "secretaria de la presidencia" era cumplir con alucinaciones como "plan de las flores", y que no fue otra cosa que tapizar con orqu?deas las paredes de la casa de su hermana Flavia (en los d?as en que se casaron sus hijas Alicia y Elenita) y cuando conseguir una flor de muerto para la tumba de un ser querido era algo imposible de lograr.

Despu?s que Celia pas? a mejor vida (?mejor de la que ten?a?), proliferaron los retratos (no se sabe si tomados de fotos verdaderas o salido da la mano de rom?nticos pintores) que mostraban a la Manduley entre flores de la Mariposa. A destacar, una plumilla salida de la mano del ilustre Ot?n A. Su?rez por la que le pagaron el sueldo de dos meses y en la que s?lo tuvo que pintar un par de horas pues, seg?n me dijo: "Celia S?nchez era tan fea que cualquier caricatura la har?a lucir much?simo mejor" "Artifact" o no, de lo que no cabe dudas es de que a la "Primera Secretaria del Pa?s" la identificaron en vida y post-mortem con la maldita Mariposa.

Adem?s, esta supuesta "Flor Nacional" se prestaba de maravillas a la canonizaci?n de la occisa: la inmaculada pureza de una flor, su "genuina cuban?a" y su ya comentada estirpe mambisa influyeron decisivamente en ello. Fue as? que se acu?o aquel engendro de slogan que acompa?ar?a por siempre a la imagen de Celia S?nchez en la Cuba del castrismo: "la m?s aut?ntica flor de la revoluci?n." Nada m?s y nada menos que una flor indoasi?tica invasora para una revoluci?n rusa de adopci?n. ?Vomitivo! Si se lo hubieran preguntado a los especialistas, de seguro todos hubieran coincidido en identificar a Celia S?nchez con otra flor. Aquella otra introducida desde ?frica de la familia de las Acant?ceas que en Cuba se conoce con el apropiado nombre de "Culo de Poeta."

A?os mas tarde un grupo de bi?logos cubanos se reunieron para intentar enmendar el error hist?rico. Quer?an que nuestra flor nacional fuera como el Copihue de Chile (Lapageria rosea), ind?gena de verdad, hasta la ra?z, para que tuviera alg?n significado. Incluso aceptaban que se acercara al ejemplo del Guayac?n (Guaiacum officinale) en Jamaica, que sin ser exclusiva del pa?s, si era nativa de aquella peque?a y verde isla. Entre las candidatas que estos especialistas pensaron proponer estaban las genuinas flores de "La Peregrina" (Jatropha integerrima), el "No-me-olvides" (Duranta repens), la orqu?dea "San Pedro" (Broughtonia lindenii) y el "Careicillo de Monte" (Rondeletia odorata), todas muy hermosas y relativamente comunes del pa?s.

Sin embargo, semejante cortejo de estrellas nunca pudo competir, pues pronto se advirti? que una idea como esa corr?a el riesgo de ser considerada diversionista, revisionista, y en esencia enemiga de la Revoluci?n. Nuestra flor, indicaron los sesudos del gobierno, ya fuera amarilla y con ojos negros y rasgados, ten?a que ser continuidad hist?rica de las luchas independentistas del pasado. Ni que hablar de cuestionar la militancia hist?rica y mambisa de la Mariposa. Int?ntenla cambiar, pero corran a rezar por agua a "San Pedro." Atr?vase alguien a sustituir esa flor y lo convertiremos en un "Peregrino" de por vida. ?Ah, y "No-se-olviden", si no tienen un carapacho para protegerse como los "Careyes", esc?ndanse en el "Monte"!

Despu?s de la muerte de Celia la idea volvi? a retomarse por los inconformes que a?n se avergonzaban de contestar siempre la maldita pregunta en congresos y simposios. ?Cu?l es la flor nacional de Cuba? Una hierba mala de Calcuta. Pero esta vez fue peor, y mucho antes que se llegara a proponer formalmente el asunto, una advertencia los detuvo: ?Jam?s vuelvan a aparecerse con tama?a y mezquina idea que, en esencia, no refleja otra cosa que un ataque disfrazado a la vida y la obra de la "m?s genuina y aut?ntica flor de la Revoluci?n", lo que se traduc?a en un ataque a la dictadura en si misma. Punto final, o el esti?rcol le llegar?a hasta los ojos.

Hoy, cuando la infamia y la tiran?a en Cuba no pueden ser mayores, ahora que el castrismo ha demostrado ser un loco y trasnochado experimento, o ahora, sobre todo, que hay especialistas en el extranjero sufriendo tambi?n en el exilio incierto ?no valdr?a la pena que los cubanos, eternos "peregrinos" condenados por el comunismo, retom?semos el tema de nuestra flor nacional? ?No nos grita Cuba "no me olvides" o abandones? Yo creo que s?. Nuestra patria merece tener como su flor a la "No-me olvides" y el exilio cubano, tan constante como hist?rico y tan leal como viajero sin bord?n en el destierro, se ha ganado, cuando menos, una hermosa "Peregrina."

Carlos Wotzkow
Bienne, Agosto de 1999
http://www.asociacioncaliope.org/colaboracionescc.htm

Tags: Cuba, Mariposa, Flor Nacional

Publicado por buenavistavcuba @ 13:59
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Comentarios
Publicado por Invitado
S?bado, 08 de mayo de 2010 | 13:29
Es malo hablar usando unos supuestos conocimientos de determinada materia. Nuestra flor nacional, no la instituyeron los comunistas, y como muchos otros productos del campo, no es originaria de Cuba pero, si leyera el documento donde los mambises la declararon "flor nacional" sabr?a que esa flor fue muy utilizada por nuestras mujeres, para demostrar su cubania. Adem?s, no es una yerba com?n, es una planta que necesita mucha humedad, a y la que el frio intenso,la quema y mata.