S?bado, 13 de octubre de 2007
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Carlos Victoria
En homenaje a Carlos Victoria, quien murio recientemente, este articulo describe un periodo de su vida poco conocido.

Los cuatro aspirantes a escritores de la calle 11.

Por: Eloy A Gonz?lez. *
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La Calle 11 est? en Tarar?, si es que no le han cambiando la numeraci?n. Tarar? sigue siendo aquella urbanizaci?n espl?ndida al oeste de La Habana y cercana al mar; muy pr?xima tambi?n a mi historia personal. Hoy le han cambiado su nombre por el de Villa Armon?a para uso y disfrute de los extranjeros.

Nunca he podido olvidar los atardeceres en Tarar? caminando por la calle Cobre paralela a la Playa, ? cuando permanec?a mirando las aguas de la peque?a bah?a que tomaban un color plateado brillante en aquellos atardeceres. Est?bamos casi terminando el ?ltimo curso que nos preparaba para llegar a la Universidad. Fue en el a?o 1967 en aquella casa- albergue de la Calle 11, donde coincidimos cuatro estudiantes de ?ltimo a?o de Pre, que compart?amos sue?os y atardeceres.

Por aquellas ?pocas no hab?a muchas razones para los sue?os, pero j?venes como ?ramos, est?bamos ocupados en prepararnos para convertirnos en el hombre nuevo, lo que ya hab?a sido decretado. No habia muchos espacios para poesias ni vuelos literarios. Cuando marchabamos, actividad obligatoria dentro de aquella odiada disciplina semi-militar, el Jefe de Pelot?n gritaba como un poseso: ?Quien va? y nosotros transitando la insania revolucionaria grit?bamos a todo pulm?n: ?Juventud de acero?.

Terminado los ejercicios, las clases y los cambios de miradas con las chicas; quedaba ese tiempo de la tarde antes de sentarnos por dos horas en lo que era el horario de estudio obligatorio, eran los momentos con que cont?bamos para tener un m?nimo de relaci?n con nuestros semejantes.

Los aspirantes a escritores, en aquella casa de la calle 11, ?ramos: Arturo, Bartolom?, Carlos, y Eloy, este ?ltimo el mismo que hoy escribe estas notas. Arturo, Bartolom? y Yo compart?amos el mismo grupo y est?bamos en la misma aula. Influ?a sobre nosotros de manera muy especial, una profesora de Literatura que hac?a de las clases algo m?s que un ejercicio obligatorio y aburrido. Beatriz Briseida, la profesora de Literatura, nos ense?aba con entusiasmo las obras literarias y nos motivaba a que visit?ramos los museos y las exposiciones; insist?a en que no perdi?ramos el tiempo, ?Rampa arriba, Rampa abajo? cuando sal?amos de pase o permiso los fines de semana. Carlos, estaba en otro grupo y en otra dimensi?n, taciturno, de andar desva?do y con el rostro marcado por la tristeza, se sentaba en el muro del frente de la casa a ver caer la tarde; ??se si es ya un escritor? me dijo en cierta ocasi?n Bartolom?, y me lo cre?.

Lo cierto es que Carlos hacia apenas unos meses habia recibido el Premio Nacional de Cuento de una conocida publicaci?n peri?dica cubana. Esta fue la raz?n por lo cual cada tarde me le acercaba para conversar con ?l sobre Literatura, algo que siempre resultaba dif?cil dado su car?cter retra?do. Un d?a me dijo que escribir?a un cuento para m?, as? lo hizo y me lo regal?. He guardado ?ste manuscrito por cerca de cuarenta a?os, a?n lo conservo. La historia de Carlos y su cuento: ?La tierra de adentro?, ser? motivo de un art?culo en su momento.

Arturo P?rez y Alonso, m?s cerca a Beatriz Briseida, era un lector insaciable, le?a de todo; adem?s era un estudiante muy disciplinado. Su aplicaci?n era motivo de aversi?n colectiva. Dec?a que en el futuro cualquiera que fuera la carrera o profesi?n que escogiera se dedicar?a a escribir. Nunca le? nada de lo escrito por ?l. Estudiamos juntos hasta el segundo a?o de la Carrera de Medicina y no lo vi hasta unos diez a?os despu?s; amargado y cargado de pesares, me cont? que era Especialista de Medicina F?sica y Rehabilitaci?n, en cuanto a la literatura no le interesaba para nada. En aquella ocasi?n nuestra conversaci?n fue intrascendente y s?lo me qued? un recuerdo amargo de ella.

En mi caso, por aquella ?poca en que resid?a en la casa de la Calle 11, estaba interesado en llegar a ser Cr?tico de Cine, algo l?gico siendo el Cine de tal predilecci?n que se convert?a en una actividad casi obsesiva. Le?a todos los art?culos de cr?tica de cine que aparec?an en la prensa peri?dica, los recortaba y guardaba. Unos a?os despu?s escrib? una serie de poemas de temas intimistas y algunos largos relatos. Nunca m?s escrib? hasta la d?cada del 90?s que lo hice escribiendo una serie de art?culos en contra del gobierno que terminaron en la basura. Desde hace dos a?os retom? mis viejos anhelos de escribir, muy distinto ahora despu?s de vivir m?s de medio siglo, y siendo sorprendido por caliginosos periodos y tristezas irreparables. .

Carlos Victoria, ?ah a ?ste si lo conocen!, era aquel joven de hombros ca?dos y algo encorvado, de aspecto triste y que un d?a me regal? uno de sus escritos. Escritor novel en aquel momento, no lo vi m?s desde el 1967. Cuando me encontraba pr?ximo a viajar al Exilio hall? en casa de un amigo un libro de su autor?a escrito en franc?s con el titulo de: ?El resbaloso?. Lo vi y esta vez lo pude saludar en el a?o 2003 en ocasi?n de un encuentro del PEN Club en Miami; no fue necesario hablar, ya lo hab?amos hecho un a?o antes por tel?fono. Carlos Victoria es un conocido narrador cubano, reside en Miami y trabaja en el Consejo de Redacci?n del Diario El Nuevo Her?ld.

He dejado para el ?ltimo lugar y con toda intenci?n a Bartolom? Morales Cervantes, ?y es que hasta nombre de escritor ten?a! Este aspirante a escritor tambi?n vivi? en aquella casa de la Calle 11. De constituci?n p?cnica, cabez?n (no por obstinado) y con un raro aspecto que recordaba a una persona proveniente de alguna tribu desconocida y remota; incluso el color de su piel era indefinido. Eso s? tenia una sonrisa franca y amplia, y un hablar que revelaba mesura y educada dicci?n. Venia del extremo oriental de la Isla, pero nunca hablada de si o de su familia. Fuera de las actividades habituales, se manten?a encerrado en el cuarto independiente que tenia la casa.

Era un personaje parad?jico. Aunque mostraba disciplina y buen orden, se encerraba en el cuarto para no cumplir con el horario de estudio. En el aula ocupaba los ?ltimos pupitres donde dormitaba hasta que alg?n profesor le dirig?a alguna pregunta, se levantaba y contestaba con rapidez y de manera correcta. Ten?a una inteligencia privilegiada.

Fue Bartolom? Morales y Cervantes, quien me dio la noticia de la condici?n de escritor de Carlos Victoria y fue ?l qui?n, sin propon?rselo, un d?a me dijo que me dar?a a leer algunas de las cosas que escrib?a. Esto mi result? una sorpresa, porque si bien Bartolom? demostraba dominio de la Literatura, como asignatura, no hablaba mucho de autores, libros y menos de actividades culturales de fin de semana. De hecho los fines de semana cuando todos sal?amos de pase a La Habana, el permanec?a en la casa, si en ?sta, la de la Calle 11.

Bartolom? Morales Cervantes ten?a su tesoro, dos gruesos cuadernos de notas o libretas, con sus escritos. Un d?a me entreg? una de estos cuadernos, medio centenar de hojas escritas con letra peque?a, de trazos claros y firmes. Le? con fruici?n cada una de aquellas p?ginas y no sal?a de mi fascinaci?n ante aquellas l?neas donde se expresaban: pensamientos variados, peque?as an?cdotas, epigramas y prosa po?tica que reflejaban el hacer de un escritor cabal. ?Bartolom? era ya un escritor ?

Despu?s que ingres? en la Universidad nunca m?s supe de Bartolom? Morales y Cervantes, muchas veces pregunt? por ?l cuando me encontraba con alguno de los ex condisc?pulos que estudi?bamos el ?ltimo a?o de Pre en Tarar?, aquel a?o de 1967. Ni una referencia, ni noticia alguna de ?l.

Muchas veces me he preguntado que caminos tom? Bartolom? Morales y Cervantes, aquel excepcional personaje que siendo un aspirante ya era un escritor completo, habiendo superado la condici?n de escritor novel. Nunca habl? como era usual entre los alumnos de ?ltimo a?o de sus planes futuros.

Para muchos que lean estas notas que hoy escribo. Si alg?n d?a encuentran alguien de nombre: Bartolom? Morales y Cervantes, oriundo de la zona de Manzanillo, en Cuba, d?ganle que espero leer su segundo cuaderno. ?En eso quedamos aquella tarde de agosto del a?o 1967 ?

? 2006
* Dr. Eloy A. Gonz?lez. (Buenavista, VC. Cuba 1949). M?dico cubano exiliado y radicado en Fort Worth, TX. Trabaja en la actualidad para la Secretaria de Salud del Estado de Tamaulipas, M?xico Contribuye con art?culos de opini?n sobre Cuba en distintos sitios Web sobre Salud y DDHH, entre otros. Columnista del Semanario: Panorama (www.panorama-news.com) de Fort Worth, TX, y colaborador del semanario: El Abogado de Miami FL, esto de forma regular, y sus contribuciones abarcan temas variados.
Publicado por buenavistavcuba @ 14:42
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