Por: Eloy A González.
Recibo muchos y muy variados correos electrónicos, esto que también se conoce comúnmente en su acepción inglesa como: E-mail. Muchos de ustedes tienen una cuenta de correo electrónico, lo que les permitirá comprender algunas de las ideas que quiero exponerles en este artículo. Pero en realidad, ¿qué es el correo electrónico o e-mail?
Correo electrónico, o en inglés e-mail, es un servicio de red para permitir a los usuarios enviar y recibir mensajes mediante sistemas de comunicación electrónicos (normalmente por Internet). Esto lo hace muy útil comparado con el correo ordinario, pues es más barato y rápido. Junto con los mensajes también pueden ser enviados ficheros como paquetes adjuntos. Para que una persona pueda enviar un correo a otra, ambas han de tener una dirección de correo electrónico. Esta dirección la tiene que dar un proveedor de correo, que son quienes ofrecen el servicio de envío y recepción.
Tengo cuatro cuentas de e-mails, en razón de utilizar una personal y otras tres para igual número de Blogs que administro. Es por eso que recibo numerosos correos electrónicos y sobre todo con contenidos muy variados.
Si usted amable lector tiene una cuenta de correo, estará recibiendo mensajes de aquellas personas que conoce y con las cuales ha intercambiado su dirección de correo electrónico, por lo tanto, no le sorprenderá recibir mensajes de amigos y familiares. También usted recibirá mensajes de instituciones, centro de trabajo y escuelas, entre otros. En la actualidad cuando a usted le piden una información o llena una forma, con frecuencia pide su dirección de correo electrónico. También a su buzón de correo electrónico le llegara muchos mensajes “no deseados” lo que también se denomina como: “spam”. Sin embargo hay una categoría de mensajes que si bien no son “spam” vienen de personas que, sin usted conocerlas, nos envían mensajes a la espera de conseguir algún nivel de intercambio y comunicación con ellos.
Las motivaciones de estas personas pueden ser variadas y muchas veces las personas que reciben los mensajes suelen no leerlos y borrarlos. ¿Tira usted una carta ordinaria a la basura sólo porque no conoce al remitente personalmente? Sea cuidadoso. En este artículo quiero referirme precisamente a esos correos electrónicos que traen mensajes que son un intento a veces infructuoso de lograr una comunicación.
Quiero compartir con ustedes algunos de los muchos mensajes que he recibido; ustedes juzgarán lo apropiados que pueden ser unos u otros.
Un periodista mexicano se queja de que ha sido excluido del conocido diario Excelsior, para agregar que la enfermedad de Don Fidel es una manifestación de la mano de Dios; “se esta confirmando lo del ultimo día”, termina escribiendo.
Trastabillo, así firma, basado en una información dice: “bravo por los habitantes de Sagua, tendrán un lugar para rezar”. Mientras que un mensaje de Muela Quieta en depurado ingles dice: “praying for Castro is like praying for the Antichrist”.
Una señora de nombre Maria, busca de forma insistente a una familia cubana de Camaguey vinculada a un pastor evangélico. Parte de la familia ya ha fallecido; pasa revista a medio siglo de genealogía.
Patricia con perspicaz lenguaje, me califica de “alarmista y de escribir de mala fe” después de leer un artículo sobre la realidad de su país. En tanto que Rafaela, una funcionaria de inmigración en España me pide documentación y argumentos para ayudar a unos médicos cubanos que solicitan asilo político en la península.
Desde España, Felisa, me recomienda que me interese por los derechos humanos de un cubano que esta recluido en una cárcel de Texas y condenado a muerte. La información es cierta, la intención es tendenciosa.
Un periodista de un conocido diario chileno me pregunta quién es el médico personal del dictador cubano; en tanto que otro periodista, éste desde Colombia, se interesa por la suerte de los médicos cubanos que han desertado en Venezuela y se encuentran en Colombia.
Un joven italiano me escribe desesperado porque a su amada esposa cubana no le permiten salir de la Isla. Esto ocurre con una bella canadiense, que espera por la llegada de su esposo cubano que tampoco le permiten salir. La foto es enternecedora.
Flourrete, con su seudónimo afrancesado, aprovecha la enfermedad del sátrapa cubano para contarme su drama familiar con su señora madre aquejada de un Cáncer. Ese mismo día recibo un correo de la joven filipina Alyssa, estudiante de enfermería que sueña con crear un sistema de atención de salud para los más desfavorecidos de su país.
Mónica me escribe solicitando una guía de médicos de San Antonio, Texas. La razón es que su hermano, residente allí, le ha sido diagnosticado SIDA y vive sólo en aquella ciudad. Más reciente Juan Carlos, un joven inmigrante cubano en la Argentina, también diagnosticado de SIDA, solicita información para conducir sus cuidados.
Me llega una oferta de trabajo en el Hospital de Ebrame en Kribi Camerún, esto es para un medico cirujano ofrecida por una ONG. Seguido a este mensaje uno de la Patrulla de rescate de alta montaña en Mendoza, Argentina muy afectuoso.
Finalmente, un sudamericano residente en Canadá, me escribe porque su novia residente en Boston, está enferma. Me explica los múltiples padecimientos (seis en total) de su amada mientras me agrega que no teniendo posibilidad de asistencia médica en este país, (EEUU) quiere que esta sea atendida en Cuba. Insistiendo en la gravedad de la situación ante tantas afecciones juntas, pienso lo prudente que seria para este joven tendencioso que cambiara de novia si así lo considera.
En cada mensaje hay un componente de búsqueda bien intencionada de la necesaria comunicación. Hay algunos que se mueven de lo tendencioso a lo provocador, otros sólo buscan una simple orientación. Tengo como conducta el contestar a cada uno de esos mensajes pero reconozco, como consideran algunos, que responder muchas veces te ponen en desventaja.
El correo electrónico es un medio más de comunicación, moderno y ágil; permite enviar además de mensajes, textos y fotos adjuntos. Es muy útil y su mal uso causa no pocos problemas. Les recomiendo que empleen esta forma de comunicarse y establezcan, siempre que sea posible, un intercambio prudente y racional con sus semejantes. Detrás de un correo electrónico, puede estar alguien necesitado de una palabra amable.