Por: Don Aniceto.*
Las revoluciones siempre han sido traumáticas pero para los cubanos el sabor amargo se nos recrudece cada vez que escuchamos esa palabra y como si no fuera suficiente todo lo sufrido, ahora estamos siendo víctimas de la llamada “Revolución Energética”.
Después de haber prohibido durante años la entrada a Cuba de efectos electrodomésticos como ollas arroceras, freidoras, micro ondas y muchos otros, ahora resulta que es “obligado” su uso, vaya paradoja.
La idea, una de las tantas del Jefe de la Revolución, surgió por el enorme gasto de electricidad existente en el país y el consabido uso del petróleo. Según los entendidos, el gasto energético se incrementó porque las personas, ante la imposibilidad de adquirir esos equipos en el mercado, comenzaron a usar hornillas eléctricas, ventiladores, hornos y otros artefactos de fabricación casera.
Pues bien, ahora han obligado a los cubanos a comprar ollas de presión eléctrica, ollas arroceras eléctricas, y ollas multifuncionales eléctricas (la gente la llama la Esclava, pues sirve para todo, pero como consume), según ellos, para sustituir las de fabricación caseras y de gran consumo eléctrico. Para mayor coincidencia el municipio San José de las Lajas ha sido el primero escogido para la experiencia.
Sin embargo, la cosa no quedó ahí y la “cogieron” entonces con el resto de los equipos, entiéndase: Televisores, Refrigeradores, Aires Acondicionados, Turbinas de agua, lavadoras, etc.
Pero lo más bonito de éste último capítulo es que para poder comprar el equipo nuevo usted tiene que entregar el que está usando totalmente gratis. El cambio de los artículos adquirió carácter casi obligatorio al conocer que para los equipos existentes no habría más piezas de repuesto por lo que no adquirir los nuevos constituiría un verdadero riesgo.
Doloroso fue ver a muchos hermanos desprenderse de aquellos equipos que formaban parte del patrimonio familiar como los refrigeradores “PHILCO”, “NORGE”, “FRIGIDAIRE” y “WESTINGHOUSE”, entre muchos otros. La mayoría de ellos estaban en buen estado y había que entregarlos totalmente gratis. Es decir usted tenía que comprar uno por valor de más de 300 dólares y entrega el suyo a cambio de nada.
Personas consultadas por éste redactor aseguraron que los equipos entregados eran destruidos y convertidos en materia prima para enviar a la República Popular China, que cada vez es menos comunista.
La realidad ahora nos muestra a un pueblo totalmente endeudado con el Banco con cuentas que no se sabe si podrán pagar. Para tener una idea, un anciano con una chequera de 200.00 pesos cubanos mensuales está obligado a pagar algo más de 50 todos los meses, para pagar los beneficios de la Revolución Energética.
Sin embargo, aún hay más. En una medida totalmente engañosa, cuando las personas iban a la Bodega (se acuerdan de la bodega), bueno en la bodega usted debía firmar un documento como constancia de que ya había “comprado” los nuevos artículos.
Más tarde supimos que ese papel firmado era “El Pacto Social”. Este es un pacto en que el pueblo “voluntariamente” renuncia a su cuota mensual de gas licuado para cocinar exclusivamente con electricidad. Así las cosas los núcleos lajeros que recibían mensualmente una “balita” con 30 libras de gas licuado, ya no la recibirían más.
Pero…todavía hay más!. El Jefe de las Revoluciones decidió aumentar en más de 100 por ciento el cobro de kilowatt hora, como medida cautelar para que las personas ahorraran corriente a la hora de cocinar. El resultado de eso es que familias que pagaban unos 30 pesos mensuales, ahora pagan cerca de 80….!y tienen la deuda del Banco, además!
Puede haber más?. Claro que sí, pues los apagones no han disminuido pues las líneas eléctricas no son suficiente y los transformadores de voltaje muchas veces no soportan la carga cuando en los llamados horarios “pico” todo el mundo conecta sus equipos para cocinar.
En definitiva, si la Revolución del 59 nos lo quitó todo, la Energética , nos sigue recondenando la existencia. El resumen de la misma es lo siguiente:
- Nos quitaron los equipos que teníamos a cambio de nada. (Nos robaron)
- Nos obligaron a comprarles sus equipos (Bien caros por cierto)
- Nos endeudaron para muchos años
- Nos quitaron el gas licuado
- Los nuevos equipos, sobre todo los de la cocina, son de muy baja calidad y se rompen con facilidad.
- Nos obligaron a cocinar con electricidad
- Nos aumentaron el precio de la electricidad.
- No desaparecieron los apagones.
Eso se suma a todas las carencias que ya anteriormente teníamos. No obstante el cubano sigue con esa mentalidad de Foca: “Estamos con el agua al cuello y todavía nos reímos y aplaudimos”, vaya cualidad, llámese conformismo ó sentido del humor para vivir en medio de tantas carencias”.
* Escritor y periodista independiente cubano. Utiliza un seudónimo por razones obvias.