Mi?rcoles, 07 de marzo de 2007
Nefasto, los can?bales y los estragos.
Por: V?ctor Manuel Dom?nguez. *
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La diferencia cultural de los cubanos con los habitantes de cualquier territorio del universo es insuperable. Salvo en la forma de abrir la boca para conversar, comer o caminar en dos pies, somos diferentes.

Y no lo digo porque nos creamos superiores, pues lo somos, sino debido al grado de sensibilidad y al comportamiento ?tico de quienes nos hemos convertido en referencia mundial gracias a los dones, dimes y diretes que nos caracterizan.

Un ejemplo elocuente es que mientras diversos grupos de brasile?os se desviven por contemplar el Pan de Az?car como alimento para el esp?ritu, miles de cubanos nos morimos por asegurarnos el agua con az?car y pan que nos garantice aunque sea un elemento para el desayuno.

Dem?s est? exaltar otras virtudes originales y recurrentes como el empleo de la libreta de racionamiento, el uso del camello en la transportaci?n p?blica, y el descubrimiento de la barbacoa como un avance en la arquitectura de solar o ciudadela.

Pero si hay un elemento que nos aleja del resto de la humanidad es el lenguaje. Dotados de una basta educaci?n nacida de la masificaci?n de la cultura, dispuestos a soliviantar todo concepto que deje bien clara una intenci?n que los pueda llevar a un calabozo o a la marginalidad social, el cubano promedio se escapa entre los laberintos del idioma espa?ol.

?Alguien que no sea cubano se atrever?a a calificar a una bella muchacha como b?rbara o salvaje? ?Estar?a en sus trece una persona que califique el robo sistem?tico como lucha? ?S?lo un cubano!
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Y es por eso que me place discurrir sobre la aplicaci?n del t?rmino "canibaleo" a quienes optan por sustraer desde un tomillo en una f?brica de domin?, hasta las chimeneas de un ingenio azucarero.

De acuerdo con fuentes oficiales, el "canibaleo" de angulares y conductores en las redes el?ctricas de alta tensi?n en el pa?s ha dejado p?rdidas millonarias al estado.

Es decir, que mientras un can?bal que se respete sue?a con paladear un carca?al de aborigen australiana en su salsa, una nalga de hawaiana al pincho, o una pierna asada al vino y con champi??n de una institutriz escocesa, el can?bal cubano, en un acto de humanidad, se conforma con comer cables, sogas, piedras y cuanto objeto le permita despu?s adquirir cualquier alimento vegetariano.

No importa si es un can?bal estatal o por cuenta propia, pues siempre la sensibilidad y el respeto al ser humano lo definen como un can?bal ejemplar, digno de encarcelamiento por causar estragos a la econom?a nacional con el objetivo de matar el destrago estomacal que lo persigue.

Pero el can?bal cubano no es un antrop?fago como los integrantes de esas tribus de la ?poca medieval que habitaban desde el Tibet hasta Sumatra, seg?n el chismoso marco Polo, y mucho menos como los bindewurs de India central que se com?an a los enfermos; a los aztecas mexicanos que sacrificaban cada a?o a miles de seres humanos en honor a Tezcatlipoca.

El can?bal isle?o es previsor, multiprop?sito, integral, y lo mismo se zampa un bombillo ahorrador de una cafeter?a, que una medicina en falta de un dispensario, o el pur? de tomate de un asilo de ancianos.

Eso s?, nunca carne humana, por mucho d?ficit que tenga en el consumo de las restantes.

Seg?n cuenta An?bal -alias "Mundito el socio"-, un can?bal profesional de San Juan y Mart?nez que particip? en el evento "Canibaleando la esperanza", la delegaci?n cubana puso bien alto el nombre de la Isla, y aunque unos dicen que para homenajearla y otros que para no com?rsela, dieron la talla.

La cuesti?n es que mientras las delegaciones de can?bales iroqueses de Am?rica del Norte y los tupinambas de Brasil recorr?an la mesa sueca montada en el hotel El cad?ver exquisito, en busca de orejas frescas, codos en conserva, tobillos rellenos y otras partes, los cubanos causaban estragos chupando los tornillos de la mesa, masticando en calma las rejillas de un aire acondicionado, y tomando gustosos de un tanque de petr?leo y otro de gasolina, que garantizar?an el regreso de los participantes a sus respectivas tribus.

Y si esto no es decencia, educaci?n formal y amor a la humanidad, que venga alg?n can?bal y aclare.

Eso se los aseguro yo, Nefasto "El antrop?fago".

* Periodista independiente cubano. Agencia Sindical Press
Publicado por buenavistavcuba @ 14:22
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