EL BANDOLERISMO EN REMEDIOS.
Manuel García, el rey de los campos de Cuba (1934). Por Carlos Enriquez
El desarrollo de la industria azucarera, de la ganadería y el transporte por ferrocarril más adelante, fue motivo esencial para aumentar el bandolerismo entre los finales del siglo XVIII y ante todo, durante el siglo XIX. Y ya no se trataba únicamente del bandido individual, sino del bandolero social, llamado así, porque operaba en bandas o partidas de tres o más hombres. Y lo hacían lo mismo como asaltadores de camino, que en acciones de contrabando, atracos, robos en haciendas, ingenios y pueblos, o como secuestradores de personas por las cuales exigían enseguida, gruesas sumas de dinero por su rescate.
En estas pinceladas acerca de un aspecto de la historia remediana, no podrán faltar personajes famosos tanto como bandoleros solitarios, como en la jefatura de bandas lugareñas, o de aquellas que, desde diversos lugares de Cuba, invadieron el territorio de la jurisdicción.
Comencemos con un nombre leyenda en la comarca. : El Indio Mantin. Este descendiente de aborigen no solo infundía pavor debido a sus depredaciones como ladrón de ganado y secuestros de personas, sino que llegó a confundir incluso a las autoridades, pues astutamente, solía dar la impresión de contar con el don de la ubicuidad. Era tal su velocidad corriendo en el monte, que podía cometer varias fechorías en diversos sitios ubicados a considerable distancia, con diferencia de minutos solamente.
Y ganó fama legendaria de bandolero que corría descalzo más rápido que un caballo. Y vistiendo solo pantalón largo. Y con el dorso desnudo y la cabellera larga y lacia al viento o bajo un sombrero alón. Y usaba las armas rústicas de sus antepasados: arco, flechas, lanza y cuchillo de monte. Y de las vacas que sacrificaba o dejaba vivas solo comía las lenguas crudas. Y cuidado con el Indio Martín que te roba. Y se lleva a los niños. Y era el “Coco” Y aterrorizó no solo la villa de Remedios, sino también las de Santa Clara y Sancti Spíritus y Trinidad y Camaguey. Y en l803 ya se ofrecía la respetable cantidad de 200 pesos oro por su captura. Y aunque su consigna repetía: ¡Me llamo Luís Beltrán, ni me cogen ni me cogerán!, cayó en una emboscada mortal.
Antes de señalar algunos ejemplos de acciones y muertes del bandolerismo social, debo señalar diferencias con el individual, puesto que la similitud resulta evidente; ambos cacos eran delincuentes.
La diferencia fundamental entre los dos modos de bandolerismo estribaba en que, mientras el bandolero individual no tenía cooperación alguna, las bandas contaban con el apoyo y protección del campesinado pobre, con quien unas veces compartía generosamente el producto de sus asaltos, y en otras, compraba el silencio Por motivo de tal actitud, las partidas de forajidos—la mayoría de origen campesino-- adquirían poco a poco un aire romántico. Llegaron incluso a libertar esclavos, a refugiarse en palenques de cimarrones, y no faltaron bandoleros que, una vez iniciada la guerra por la independencia en l868, --o más adelante en su reinicio en l995--, se incorporaron a las tropas mambisas como soldados del Ejército Libertador.
Las bandas de bandoleros se dedicaban a realizar los mismos delitos que los bandoleros solitarios, mas, por supuesto, en mayor grado. De modo que sus asaltos y secuestros resultaban de envergadura superior.
Por los años de la década del cincuenta del siglo XIX, existió en Remedios una pequeña banda integrada por campesinos bajo la jefatura de Antonio Rivera que, según la prensa de la época, el l2 de mayo de l852, roban caballos de la hacienda de don Isaac Stone. Se trata de la primera noticia local publicada en relación al bandolerismo. Desde luego, se debe tener en consideración, que la imprenta, así como el primer periódico remediano, se originaron en la Octava Villa, en ese año..
Boletín Orfebre, 2006.Tags: San de los remedios, bandolerismo, época colonial