Domingo, 19 de noviembre de 2006
Por: V?ctor Manuel Dom?nguez*
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Mi muy desflechado y casabero Ta?no:

Desde el d?a en que obligaste al cacique Habanaguanex a firmar un tratado comercial con P?nfilo de Narv?ez en el que siboneyes, lucayos, guanajatabeyes y macuriges se compromet?an a entregar hojas de tabaco, variedades de frutas, cabuyas, ajorcas y collares a cambio de arcabuces, espejos, y un lote de ladridos de perros espa?oles para los canes mudos que andaban como sombras por los bosques y caser?os de la Isla de Guanahan?, supe que no ten?as bien puesto el taparrabos.
Y no es porque se te cayera por causa de la flaquencia, pues bastante tortuga a la insolaci?n, pez a la coa y casabe a la vinagreta consum?as en tu conuco, construido con barbacoa de tablas de bergant?n, con balc?n al mar Caribe.
El problema es que supe, a trav?s de una fuente fidedigna, de la pasi?n de las emigrantes tribus ta?nas por el adorno con cuentas de piedra, y con las l?minas de oro conocidas en aquel entonces por "guania".
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Dem?s est? decirte que a partir de esas muestras de car?cter mercantilista y vanidad, me di cuenta que tu accionar ser?a para las tribus nativas de la Isla algo as? como una flecha envenenada con aceite Castrol.
Y no me equivoqu?, despreciable aborigen, pues s?lo transcurridos algunos siglos vendiste tu nombre y tus derechos al mejor postor, Radio Ta?no, que anuncia a toda hora productos y servicios muy lejos del alcance de quienes te hicieron c?lebre y colocaron como cacique de la incipiente naci?n: los nativos.
No sabes lo inc?modo que resulta escuchar desde el vientre infernal de alg?n camello, o desde la engasolinada atm?sfera de un almendr?n, esa vocecita dulce de mujer que te anuncia como si se burlara: ?Gran Car, Gran Car! El veh?culo de los campeones. Haga su sue?o realidad con Gran Car, un viaje en el tiempo. Aqu?, por Radio Taino, la FM de Cuba.
?Es como para tirarse de esas bestias rugientes, bamboleantes y calentonas, y echar a correr hasta el siglo XVI, tomarte por el mugroso cuero cabelludo -hoy lavado con champ? y acondicionador Sedal- y hacerte renegar de la renuncia a tu identidad.
?En qu? sitio dejaste el parque de piraguas y canoas fabricadas con troncos de ?rboles del pa?s, garantizadoras de un seguro y puntual transporte para todos, donde viajaban desde el m?s emplumado cacique, el indio m?s humilde y el m?s temido hechicero de la tribu?
?C?mo es posible que con el desarrollo de una industria alfarera que fabricaba ollas, platos, botellas y el aut?ctono bur?n "La casabera de Guanahan?" (adornadas con aquellos inigualables dibujos o Wuampum), admitas que se comercien similares productos de menos calidad?
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?D?nde dejaste la verg?enza enganchada si permitiste que las rutilantes naguas que hac?an parecer sexy a las m?s obesas o descuajeringadas indias, sean sustituidas por marcas y dise?os extranjeros en detrimento de los artistas de la comunidad?
Y ni hablar de aquella bebida "Indio al suelo", repartida en los c?cteles de los areitos que cerraban con flechazos de oro los populares juegos de batos, hoy relegada por una cerveza con nombre de atracador: "6.5 Max", "Bucanero Max". ?La m?xima! ?El perfecto equilibrio de la fuerza y el refinamiento!
Adem?s, resulta vergonzoso que los descendientes de una sociedad ind?gena con grandes aportes a la farmacopea, la ces?rea y la ortopedia universal (a trav?s del beh?que, o m?dico de la tribu), a veces tengan que buscar un medicamento para la diarrea, sacar de ?rbita un feto rebelde, o componer un hueso por los asentamientos rurales de las riberas del Orinoco.
Despreciable aborigen, si a?n recuerdas la diversidad de ?rboles frutales que ensombrec?an de verdor la Isla, ?ad?nde carajo fueron a parar el mango, la guayaba, el n?spero, la naranja, el mamey, la guan?bana, el mamoncillo, la fruta bomba, el canistel, la mandarina y el mel?n, entre otros que hoy llegan a nosotros a cuenta gotas, d?lar mediante, y tan esmirriados, desabridos o con sabor a lata, que caben en una bolsita de papel?
Mientras preparas tus respuestas, hazte un ebb?, cr?zate tres l?neas de ceniza sobre la frente, santigua el taparrabos, ad?rnate con plumas de gallina prieta, y olv?date de tus sue?os de ser un Gran Cem?, pues s?lo eres un indio que delira por Radio Ta?no, como aseguro yo, Nefasto "El hechicero".

* Periodista Independiente Cubano.
Publicado por buenavistavcuba @ 16:19
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