Martes, 07 de noviembre de 2006
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Un poco de historia. Siglo XIX

Las parrandas son el resultado de una iniciativa de car?cter religioso que evolucion? -como tantas- hacia una fiesta pagana. Un a?o tras otro con la celeridad exacta. Nadie dijo-h?gase de esta manera, que tenga tales elementos o m?s cual m?sica- fue un proceso en el que particip? con igual pasi?n el detractor y el partidario. Uno contra el otro y a la cabeza el pueblo, imponiendo el criterio de la mayor?a.
El primer testimonio de esta lucha nos llega del a?o 1835 cuando el Alcalde Ordinario de Primera Elecci?n don Joaqu?n Vigil. Advirti? al consistorio del mal que ven?an causando los noct?mbulos parrandistas al vecindario de la villa; advertencia que fue tomada en consideraci?n y previni?ndose por un bando al pueblo que la salida de los parrandistas quedaba prohibida antes de las cuatro de la ma?ana.
La poblaci?n- dividida en ocho barrios- y tocando cuanto instrumento causara ruido- sigui? convoc?ndose para las misas a la par que descubr?a una manera de compartir la alegr?a de la Noche Buena en comunidad y, lejos de la mirada ce?uda de cualquier p?rroco. En 1851 se funden en dos barrios rivales; El Carmen, bajo la direcci?n de do?a Chana Pe?a y El San Salvador de do?a Rita Rueda. Cada grupo con su coro de cantadores y los tocadores de guitarra, bandurria, aropa, tumbadora, quijada de caballo, clave y atambora- esta ?ltima especie de tambor remediano. No es hasta 1870 en que se establecen definitivamente las parrandas como un acontecimiento con pretensiones art?sticas y corresponde el m?rito a los comerciantes espa?oles Jos? Celorio y Crist?bal Gil?.
Lo que hicieron fue encausar, canalizar las parrandas para darles una estructura durable, estableciendo la dualidad de barrios que hiciera surgir la pugna, la competencia engendradora de ansias superadoras y de triunfo, limpiando poco a poco las fiestas de sus elementos groseros y d?ndoles un car?cter m?s refinado.
Las parrandas se nutren de todo elemento que resulte est?ticamente agradable y a la vez aporte novedad, pues la victoria se concreta bajo la premisa de la sorpresa y lo bello, en conjunci?n arm?nica. As? de simples adornos aleatorios en coches y carretones de bueyes o caballo, se comienzan a construir estructuras que reflejan el conocimiento del arte universal que van adquiriendo los artesanos, y que el pueblo se encarga de validar con estudios m?s exigentes, en un proceso de retroalimentaci?n constante. Los disfraces de los paseantes se complejizan y de peque?os tocados de cabeza al estilo europeo pasan a imitaciones de estructuras arquitect?nicas de relevancia, puentes, torres, l?mparas, estatuas, que se iban colocando frente a los portales de la Plaza como muestra competitiva.
Las calles de la villa, sin excepci?n, son parte del espect?culo y Se adornan con cintas y lazos, flores, ramajes, colgaduras de hojalata, candelabros, faroles a la veneciana, frutas, estandartes, banderitas y luminarias. Muchas de estas cosas eran entregadas al barrio simpatizante a su paso por las calles y, con ellas como trofeos entraban a la Plaza Isabel II. Las fogatas iluminaban el escenario natural y los fuegos artificiales entran a formar parte de la competencia, por la belleza y por la cantidad.
Poco despu?s del anochecer empezaban a recorrer las calles las Parrandas, mejor dicho las procesiones de los barrios de San Salvador y el Carmen, que pasaba por todos los puntos de la ciudad con el mayor orden, acompa?ados de buena m?sica y llevando lujosos estandartes, faroles muy bonitos de papeles de diversas formas y dimensiones, banderas, velas encendidas, grupos de ni?os y ni?as perfectamente vestidos, carros triunfales con alegor?as especiales y un mundo de gente detr?s de cada una.
Con la incorporaci?n de nuevos instrumentos musicales, los coros cantados adquieren rango de himnos de combate que llaman a los indecisos a sumarse a uno u otro bando, lo que resulta imposible de evitar por lo pegajoso de la melod?a o lo atrevido del texto. Durante el tiempo que corresponde a una ?ENTRADA? los simpatizantes danzan y cantan alrededor de una pieza de fuego que se quema en una estructura hecha para ello, situada en los l?mites con el otro bando. Perico Morales y Laudelino Quintero son los creadores de las polkas tal y como la conocemos, el primero compone la de los ?sansarises? y el segundo la del barrio el Carmen. Con esta m?sica cada contrincante sale en d?as alternos desde el 16 al 23 de diciembre pues el 24 con un intervalo de una hora aproximadamente hasta el amanecer del 25. Es de notar que la festividad ten?a una duraci?n de nueve d?as.
Al barrio del Carmen se le identifica por las tres estrellas de seis puntas, el globo en forma de pirul? (Fue capturado al San Salvador el 16 de diciembre de 1890) y el gavil?n de alas pardas. El San Salvador tiene el gallo de pelea como s?mbolo principal. Exhiben banderas carmelitas y rojas; y azules y rojas respectivamente. A esto lo acompa?an las colecciones de 24 faroles y los estandartes que representan los antiguos barrios, las leyendas y edificaciones hist?ricas del municipio.
El inter?s de los artesanos por demostrar los conocimientos adquiridos y la forma en que son capaces de representarlos, aumenta el tama?o de las estructuras que erigen en la plaza, lo que obliga a fijar los espacios a utilizar por uno y otro bando. El Carmen frente a la iglesia Mayor y el contrario frente al Hotel Mascotte. Estos elementos se ponen en funcionamiento en las primeras horas de la noche y comienzan a denominarse Trabajos de Plaza. Los carros triunfales evolucionan hacia las carrozas y tienen su desfile alrededor de las tres de la madrugada.
En el 1890 en el centro de la plaza se coloc? la Estatua de la Libertad de Bartholdy, que los franceses hab?an regalado a los Estados Unidos, y a un extremo de la plaza una copia del puente colgante de Brooklyn inaugurado en 1883 y al otro extremo un arco de triunfo.
Las parrandas fueron complejizandose en todos sus elementos, lo que encarec?a la realizaci?n y las Directivas o Presidencia de los barrios pasaron a ocupar un papel predominante, como aglutinadora de los fan?ticos y como aparato econ?mico, para el control de los bienes, as? como la planificaci?n y ejecuci?n de las estrategias.
Cada barrio tiene su directiva especial que es la que dirige las maniobras todas de las parrandas, faroles, peticiones al publico, construcci?n de objetos de arte, salida por las calles, recolecta p?blica, inversi?n de fondos, elecci?n de lugares y dem?s asuntos concernientes a todo lo que sea del barrio respectivo.
Los sectores m?s conservadores de la poblaci?n no comulgaban con la festividad y el rumbo que durante la d?cada del ochenta le aport? el elemento negro. El 27 de noviembre de 1887- desde el mes de octubre sal?an las parrandas de anuncio o repique- el peri?dico local El Criterio Popular se queja ?del toque de los ?a?igos? por las calles de la ciudad y llama ?al orden y a los buenos modales para conservar la tradici?n? no obstante con este aporte cierra el siglo XIX y queda definitivamente estructurada Las Parrandas.

Bolet?n Orfebre. N?mero 8,2006
Publicado por buenavistavcuba @ 10:25
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