domingo, 29 de octubre de 2006
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Quizás al joven cura Francisco Vigil de Quiñones y Mier, le circulaba por las venas más vino que sangre y ante el apremio del otro Francisco-el clérigo y subdiácono de apellido Rodríguez de Loyola-se vio precisado a crear una formula que sin apartarse mucho de las sagradas escrituras, espabilara a los vecinos de la ermita de San Salvador de Horta y los congregara para las misas de aguinaldo, entre el 16 y el 24 de diciembre, en madrugadas oscuras y frías.
Tal vez en la segunda década del siglo XIX a los adormilados habitantes de San Juan de los Remedios, aquella recua de jóvenes tocando toda suerte de instrumentos- almireces, fotutos, matracas, güiros, pitos, gangarrías- le parecía salida del averno y puede que, algún que otro valiente se aventurara a lanzar la primera piedra contra el grupo, abriendo un cráneo y dando testimonio de la siempre latente oposición a la que se ha enfrentado semejante aquelarre hasta el día de hoy.
Lejos estaba de imaginar Francisquillo, que con el transcurrir del tiempo, la iniciativa se transformaría- por obra y gracia del espíritu festivo y artístico del remediano- en una de las fiestas más originales de la vasta cultura cubana y aparejada a ello, en las más vilipendiadas, cuestionables y polémicas. (¡Ay! Parranda cuántos desatinos se cometen en tu nombre)
Nacidas en una población que trae en sus genes la condición de endemoniada y que en pelea de intereses, defendió palmo a palmo la integridad y permanencia de la villa fundacional-1869- no es extraño que la fiesta, tenga- como esencia- la confrontación de dos bandos-no dos bandas- y el pueblo esté dividido en espíritu-no en cuerpo.
En el mundo pocas festividades han calado tanto en el alma de sus hijos, pudiera asociarse a un rito, a una peregrinación necesaria para la confirmación de un credo- en este caso despojado del fanatismo religioso y envestido con el concepto de identidad. Para el remediano Las Parrandas constituyen- más allá de cualquier símbolo- una necesidad que los confirma como nacidos en el archipiélago cubano. La música de los barrios, sus banderas, sus atributos son el primer contacto con la patria, de esa patria en apariencia chica pero infinita y necesaria para amar la grande.
¿Qué suerte de locura es esta que nos convoca sin ser partido, ni dios, sin tan siquiera un profeta de pacotilla que arengue a las masas? ¿Son las parrandas de hoy como deben ser? ¿Cuáles elementos la componen? Antes de dar respuesta…
Fuente: Boletín Orfebre No. 8, 2006
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NOTICIAS DE PARRANDAS

Hoy 27 de octubre de 2006 todavía el hecho cultural más importe de esta provincia y una de las tres más importantes de Cuba: Las Parrandas Remedianas se encuentra en estado de terapia intensiva, ante el estupor y la indignación del pueblo. Los barrios, El San Salvador y El Carmen no tienen en su poder el Presupuesto estatal, por razones no conocidas ni por el gobierno.
Es conocido que este año no habrá parrandas en el cercano poblado de Buenavista donde los barrios de La Sierra y La Loma se enfrentan cada año.

Publicado por buenavistavcuba @ 19:08
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