Mi?rcoles, 20 de septiembre de 2006
Por: Jorge Olivera Castillo.*
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LA HABANA, Cuba, septiembre 2006 - Ten?a unos muebles envidiables. El sof? era una pieza casi providencial. All? se olvidaban las fatigas y las molestias ?seas nada m?s dejarse caer sobre la superficie acolchonada.

El par de butacas tambi?n proven?an del extranjero. "Son de donaci?n", le dijo un funcionario adivinando el asombro en el rostro de los destinatarios.

Fueron las ?ltimas entregas gratuitas. Ya los cuartos albergaban sendas camas imperiales flanqueadas por un par de mesitas que serv?an de pedestal a unas peque?as l?mparas.
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En la sala, televisor Sony con pantalla de 24 pulgadas, equipo de audio Sharp y hasta un DVD sin estrenar. Suspendido en el techo, un artefacto erizado de bombillas fluorescentes y cuatro aspas que repart?an aires a granel.

La cocina marca Vince de cuatro hornillas en el fondo. Cacerolas, cubiertos y tazas, a un costado. Todo reluciente y con olor a nuevo. Las paredes pintadas de azul claro y las puertas de blanco. El cielo y las nubes ah? dentro. La magia de la naturaleza levitando en el espacio de un apartamento sin los tonos grises de la pobreza.

Por fin algo donde vivir decentemente. Un local inmune a los derrumbes, sin parches, ni muletas.La familia a salvo de las goteras, de las depresiones y de los techos imitando el filo de la espada de Damocles.
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Lam? a Patria, pero estaba abstra?da en sus pensamientos. Quiz?s hac?a planes para retocar la ambientaci?n del inmueble. Ese que cobra vigencia en el centro de sus esperanzas.

Not? que su delgadez era m?s pronunciada. No pude verle el rostro de cerca, sin embargo presum? que su tristeza ten?a similitudes con una foto fija.

Su casa se vino abajo con el ?ltimo cicl?n. Las lluvias le dieron el tiro de gracia a la cubierta. Un gran orificio qued? en las alturas como una ventana natural de donde divisar el Sol y la Luna y por supuesto el aura de la fatalidad y las auras ti?osas.
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Hace meses aguarda por la suerte que no llega. Las soluciones vienen en sendas teor?as que emulan con los mon?logos Shakesperianos. Excelente arte, pero solo eso. En la concreta , nada.

Mientras tanto ella pernocta con su hijo en la habitaci?n de una vecina. Otra familia de las miles que sobreviven en albergues o en otros sitios ajenos a su voluntad.

Patria, as? se llama la joven de tez negra que conoc? hace un tiempo. La misma que se cobija, a menudo, en la lujosa residencia. Observa, repasa el mobiliario en silencio, sus pertenencias liberadas del deterioro. La certeza de que un derrumbe no es posible.

Aquella vez que la v?, iba lejos, lejos de la realidad, lejos de su miseria end?mica. A a?os luz de esa Habana Vieja que absorbi? su ni?ez y que ahora muele su juventud.

Patria no escuch? mi llamado porque se dispon?a a entrar al mundo ?ntimo de sus anhelos, de sus sue?os, donde ?nico ella puede elegir libremente.

Ten?a la llave en la cerradura y la mente en aquel hogar, dulce hogar.

* Periodista independiente cubano. Radicado en Ciudad de la Habana. ( Foto del autor con su esposa )

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Publicado por buenavistavcuba @ 10:53
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