Domingo, 03 de septiembre de 2006
Por: Eloy Arnaldo Gonz?lez
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Tiempos infaustos aquellos que vivimos, cuando comenz?bamos a andar y desandar la ?ltima d?cada de aquel siglo XX, que mucho tuvo de guerras, sobresaltos y l?grimas. Entre los malos augurios para los gobernantes y peores tiempos y privaciones para los gobernados, se desempe?? aquella Cuba del a?o 1990; y no precisamente a?o alguno de Se?or. Porque Se?or ya nos fue dado mucho antes de esa d?cada; para m?s se?as: barbudo y cruel.

Tiempos de huidas fueron aquellos d?as y meses. Muchos buscaban afanosos escapar de la Isla y as?, hurgaban en los viejos papeles de familias y escrib?an cartas con dedicaci?n casi febril. Buscaban ser invitados a visitar otros pa?ses, - cualquiera -, mientras m?s remoto mejor. Se les pod?a ver indagando sobre parientes lejanos casi olvidados que, ? resid?an, ? hab?an llegado a la Isla hacia mucho tiempo, desde distantes pa?ses apenas conocidos.

Los menos, buscaban esos v?nculos familiares que se remontan a otras nacionalidades y envolv?an interesantes historias de inmigrantes venidos de allende los mares y cuyos remotos pueblos y ciudades de donde ven?an, se hac?an casi impronunciables.
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As? conoc? de aquel joven mexicano en la Habana de principios de los 90?s, empe?ado en regresar a M?xico, - su pa?s natal -, para superar tantos sufrimientos y sinsabores por los que hab?a pasado. Porque de toda suerte de tratos crueles fue objeto. Y es que aquel joven habiendo nacido en el vecino M?xico, fue a vivir siendo un ni?o a Cuba. Superada la adolescencia, se enfrent? a la obligatoriedad que significa el tener que cumplir la Ley del Servicio Militar General y fue en ese punto donde comenzaron para aquel joven las tribulaciones.

No acept? el hacer el Servicio Militar en Cuba, -en tanto que- , era ciudadano mexicano y fue a dar a la c?rcel. A todo eso sigui? las m?s adversas experiencias, como fueron las detenciones arbitrarias y los tratos injustos. Al solicitar asistencia consular en la legaci?n diplom?tica de M?xico en la Habana no obtuvo apoyo alguno de los funcionarios consulares. La raz?n para tantos obst?culos no era el que se aceptase o no su condici?n de mexicano; sino que no se aceptaba tal condici?n por que el joven era negro. ?Si negro como lo oyen ? lo leen! , como nacido y salido de un pa?s centroafricano y no de M?xico .De tal suerte que la documentaci?n que le acreditaba como ciudadano mexicano; ni las autoridades cubanas de Inmigraci?n y Extranjer?a, ni las autoridades consulares mexicanas aceptaban que este joven tan negro, fuera tan mexicano.
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El asunto super? los l?mites de esas leyes no escritas de conservaci?n que permiten sobrevivir en Cuba, sin desafiar a las autoridades represivas. Y es que este joven mexicano de tez negra ya estaba cansado de tantas tropel?as, de un lado y del otro. Es por eso que solicit? y obtuvo ayuda de las organizaciones de Derechos Humanos que por aquel tiempo ya se consolidaban en Cuba. Los activistas hicieron suyas las demandas del joven para que se le reconocieran y respetasen su condici?n de extranjero de nacionalidad mexicana para poder emigrar a M?xico, que era su intenci?n final.

Negro y mexicano, no pod?a ser. Lo que me llama la atenci?n en este asunto y me ha obligado a preguntarme es: si M?xico no fue destino, -en alg?n momento de su Historia -, de la llegada a sus costas de esclavos negros procedentes de ?frica. Y esta pregunta me la hago; reclamando la indulgencia de los amables lectores por mi ignorancia.

Lo cierto es, que aquel joven nacido en M?xico de tez negra no era cubano, porque sus documentos demostraban que no hab?a nacido en Cuba, tampoco era mexicano, porque despu?s de tanto tiempo para las autoridades era muy sospechoso que ahora insist?a en su origen; como queriendo sustraerse a las obligaciones de todo joven que viv?a en el para?so revolucionario, que por aquel entonces como ahora era Cuba. Pero lo que complic? el asunto es que era negro, - y bien negro -, como para que se llegara a pensar que no era mexicano.

Apoyo, solidaridad y respeto si encontr? en aquellos cubanos de bien que hac?an causa com?n con los m?s menesterosos y desprotegidos, y ya comenzaban un eficaz trabajo de promoci?n y defensa de los DDHH en Cuba.

Nunca supe el final de aquella amarga historia de incomprensiones y desatinos; y si el joven finalmente pudo hacer su ansiado viaje de regreso a su lugar de nacimiento. Todo aquello fue de mi exacto conocimiento, por que por mis manos pasaron la informaci?n sobre estas violaciones. Por aquel tiempo trabajaba en el movimiento de DDHH adem?s de que escuche la historia en la radio que trasmit?a hacia Cuba; pero nada m?s.

Ha pasado mucho tiempo, quiz?s el suficiente para pensar que son aquellos, los pacientes y sufridos, los que alcanzan a vivir una arisca soledad que s?lo los lleva a producir una ruptura de ese hermetismo, - que a ratos -, les permite su auto conservaci?n; sobre todo cuando las injusticias rompen los l?mites del l?gico inter?s por sobrevivir con un m?nimo de decoro.

El joven mexicano en nada quer?a denuncias su irregular situaci?n, ni ser un h?roe de ocasi?n, enfrentado a los desmanes del r?gimen cubano y a la desidia de las autoridades consultes mexicanas. S?lo quer?a superar el permanente sufrimiento que le embargaba, y la crisis de identidad en que estaba sumergido. Tambi?n quer?a saltar el Estrecho de Yucat?n. ?Por qu? no? Derecho le asist?a. Si bien hab?a nacido en el noble M?xico derecho de emigrar ten?a a ese pa?s.

Guardaba aquel joven las caracter?sticas de su estirpe que hace a los hombres y mujeres dados a preservarse en soledad, siendo herm?ticos y desconfiados, pero eso no los hace seres hura?os y desde?osos de los dem?s.
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Pacientes y sufridos han sido los mexicanos; pero no indignos y d?ciles. ? Y no me desaf?en ? ? Que si son malos o buenos los mexicanos? . Para juzgarlos, - como a cualquier otro pueblo - , no me valgo de las doctrinas de Manes. Los mexicanos son aut?nticos.

Articulo publicado en el peri?dico Panorama de Nuevos Horizontes, de Fort Worth, TX. Febrero del 2005
Publicado por buenavistavcuba @ 16:26
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