Este pobre don Omar
Que vive en mí como un loco,
Va de lo mucho a lo poco
Y no le importa el azar.
Le gusta el cielo y el mar
Y de Quijote alardea.
Quién sabe un Quijote sea
Por eso de andar errante.
Quijote sin Rocinante,
Sin Sancho ni Dulcinea.
De tanto ser peregrino
De a deshora y por doquier,
Dejó sus sueños de ayer
Dispersos en el camino.
Triste destino, el destino
De tan bohemio señor,
Que amante de toda flor,
Y al fin ya sin flor alguna,
Sólo le queda la luna,
Para sus versos de amor.
Escritor remediano radicado en Cuba. El poema fue tomado del libro inédito: CASI AL ESTILO DE DIOS. Boletín Orfebre No. 4 2006
El Blog de Buenavista
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