sábado, 05 de agosto de 2006
Por: Octavio Montiel
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Compatriota, camarada,
en este preciso instante
cuando a nuestro comandante
no le ha quedado más nada
que dejarle delegada
la isla de Cuba a su hermano,
tu deber venezolano
es espiar gente contenta
para llevar una cuenta
de todo el que sea “gusano”.

Pero, eso sí, de antemano,
se exige, al hablar de Cuba,
decir que como una uva
está el prócer antillano.
Se dirá que un cirujano,
un santero y uno astrólogo,
unidos a un paleontólogo
en un informe completo,
recomiendan que en secreto
trabaje el Castroenterólogo.


También insiste un teólogo,
refiriéndose a lo mismo,
que hay que ponerle al turismo
un filtro de tipo etnólogo.
Esto lo trata en su prólogo
con una extraña teoría
que combina la estadía
de las razas y los seres
con los místicos quehaceres
que tiene la santería.

Aclaremos: requería
tal docto en el manifiesto,
no moverse de su puesto
ni cruzar la geografía.
Le pide a la cofradía
de castristas nacionales
que durante los rituales
no pasen para aquel lao,
ya que en Cuba, un babalao
está matando animales.


BuenavistaVCuba
Publicado por buenavistavcuba @ 20:46
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