martes, 25 de julio de 2006
Por: Rogelio Menéndez Gallo. *
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Lamentable fue el final para este aborigen taíno que llegó a Cuba con buenas intenciones procedente de la vecina isla de Santo Domingo en el siglo XVI-- sitio donde había presenciado las barbaries cometidas contra sus pacíficos hermanos por los conquistadores españoles—.

Y aquí organizó la guerra de guerrillas y se enfrentó a los colonizadores que arribaron tras él en l5l0. Luchó bravamente de acuerdo con sus posibilidades, puesto que el armamento con que contaba su tropa era muy inferior al que esgrimía el contrario procedente de una “civilización” superior—para matar—

De modo que resultó capturado y condenado como hereje descreído a morir quemado en la hoguera por el cura representante de la Santa Inquisición nombrado Fray Jerónimo. Y lo incineraron a fuego lento usando leños verdes, mudo, no por valiente, ni por tener fe ciega en su Cemí dios, sino porque sencillamente ni el cura sabía el idioma taíno, ni Hatuey el español, por supuesto. De lo que resultó el famoso diálogo conocido hasta en los textos escolares de historia de Cuba !Arrepiéntete de tu herejía e irás al cielo! ¿Y allí van ustedes también? Por supuesto. Entonces yo no quiero ir junto a mis asesinos. Conversación que fue un soberano invento de algún humorista amigo de volver loco hasta al mismísimo Freud. La realidad pudo haber sido esta:

--¿Qué volá, asere, me vas achicharrar?—interrogó el cacique en su caló indescifrable.
--¡Confiesa maldito hereje! ¿Te arrepientes?—respondió el fraile inquisidor sin entender ni pitoche, como tampoco entendió el mugido del indígena cuando la candela de la hoguera empezó a quemarle los fornidos juanetes:
--¡El coño de tu madreeeee!

A partir de entonces, el valeroso cacique Hatuey ha sido una personalidad a quien el poder político --y los historiadores a su servicio, claro está--, lo situaron históricamente allá, acá, acullá y aquí, según circunstancias y conveniencias de cada momento. Así que de hereje anticristo inicialmente, pasó a ser justamente más adelante, el primer guerrillero rebelde contra el colonialismo español en América. Y andando Cronos, resultó catalogado como el precursor del internacionalismo — solidario, no proletario, desde luego—

Sin embargo, la imagen justiciera y el nombre de este legendario jefe indio, fue sacado como héroe de las páginas de la voluble historia, y terminó convertido irrespetuosamente en una marca registrada de cerveza, en la más infame propaganda consumista. Para curdas. ¡Jesús mil veces!

Tomado del libro inédito de relatos sobre personajes históricos y célebres: "Si es puya que ruede y si es bola que se clave"

* Investigador y escritor remediano.
Publicado por buenavistavcuba @ 9:52
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