Mi?rcoles, 12 de julio de 2006
?Hasta Ma?ana Cuba! - Los Tiempos Cambian
Por el Rev. Mart?n N. A?orga.
Imagen

Ya olvid? a quien le dej? mis libros para que me los guardara. La persona a la que le confiamos algunos preciados recuerdos de la familia, muri? hace a?os; la casa donde pens?bamos pasar nuestra vejez hace cuarenta y cinco a?os est? habitada por una familia que ya ha echado ra?ces all?.

La mayor?a de mis amigos han muerto o se han ido a otros sitios y s? que nunca volveremos a encontrarnos. Mis padres, gracias a Dios, llegaron a nosotros y hoy d?a descansan en un cementerio local, despu?s de haber disfrutado de un ramillete de a?os de felicidad y paz. Mis hermanos y sus hijos y nietos viven tan cerca que nuestra comunicaci?n con ellos es constante. En Cuba, sin embargo, nos quedan dos hermanos, achacosos y distantes, cada uno con descendencia que no hemos conocido.

?Han pasado cuarenta y cinco a?os y los tiempos han cambiado! Pero permanecen la infame dictadura de Fidel Castro y su pandilla de facinerosos hincando sus botas manchadas de sangre el adolorido coraz?n de mi patria, la que a estas alturas de mi vida la miro con la resignaci?n del viajero que no tiene boleto de regreso.

Los tiempos cambian; pero el recuerdo de las cosas que han pasado es inmutable. Hoy peinamos canas, nos molestan las dolencias, nuestros hijos han alcanzado la meta de la adultez y nuestros nietos adolescentes se desplazan en una sociedad y en una cultura que me los hace diferentes. En efecto, han cambiado los panoramas; pero me queda invulnerable e intocable el espacioso ?mbito de los recuerdos.
Imagen

Yo llegu? al exilio joven, lleno de ilusiones y compromisos. Desde nuestros primeros d?as nos afiliamos a los que luchan por la reconquista de la libertad. Larga ser?a la lista de nombres si mencionara a todos los compatriotas que han quedado en el camino, atribulados por el dolor de no haber logrado la meta de una Cuba redimida. Es inspirador el hecho, no obstante, de que todav?a quedemos muchos que no hemos abandonado el compromiso; aunque hayan surgido nuevas generaciones que optan por m?todos y metas que no nos son afines.

Lo que es decepcionante es que al final de nuestras carreras, el tirano Castro haya engarzado en su ?rbita de odio y violencia a varios gobernantes de Am?rica que enarbolan sus arcaicas t?cticas de populismo anti-norteamericano al tiempo que implantan en sus pueblos reg?menes basados en el despojo, la opresi?n y el crimen.

Ch?vez "odia" a los Estados Unidos. Evo Morales se ha sumado al club perverso de los anti dem?cratas y ha creado una "rep?blica ind?gena" que maneja a base de extorsi?n y demagogia. Pudiera hablar de Argentina y de Brasil, de los riesgos que enfrentamos en Per? y Nicaragua y de la actitud extendida por el continente de hostilidad y desprecio para los cubanos exiliados que constituyen la ?nica ofensiva que se mantiene en contra de Castro y sus neo seguidores. Es cierto, los tiempos han cambiado, y para mal.
Imagen

En Miami hablamos de transiciones, cambios y revueltas y muchos se han convertido en videntes que anticipan el proceso libertario de la patria. Quiz?s lo ?nico que nos va quedando, son precisamente estas dos grandes virtudes que son el entusiasmo y la esperanza. Para nosotros, ya que el horizonte se nos hace estrecho, lo que cada d?a va importando m?s es la decorosa vigencia del pasado.

Un problema, m?s de ?ndole psicol?gica que social, es el que muchos exiliados afrontamos cuando creemos que en el futuro puede insertarse la Cuba del pasado. Es cierto que hay valores imperecederos y normas permanentes que es de sabios usar; cierto es que de los errores y de las tragedias podemos derivar ense?anzas que nos impidan el pr?ximo abismo; pero una cosa es todo esto, y otra muy distinta es que podamos injertar el pasado en las convulsas entra?as del presente.

Cuba no vuelve a ser lo que fue. Y no que le toque esa suerte por excepci?n, sino que esa es la ley universal del desarrollo humano.

Me duele confesarlo; pero a riesgo de ser mal entendido, para m?, hoy d?a, Cuba es la que dej? no la que nos han deformado. Lo comprob? hace poco, cuando la serie internacional de b?isbol de la que particip? un equipo de la m?s grande isla de Las Antillas. ?Qui?n iba a decirme a m? que iba a desear desaforadamente que un equipo con el nombre de mi patria, perdiera todos sus partidos? ?Es que he dejado de ser cubano? Pues s?, soy cubano de una patria que no existe, y extranjero de la que hoy padece bajo el poder destructivo del comunismo. Y no crean que estoy solo. Cansado estoy de o?r a compatriotas que explican a otros su identidad: "Yo soy cubano; pero de los de antes, no de los de ahora".
Imagen

Ser "cubano de los de antes" es una deificaci?n del pasado y una abdicaci?n justificada de los horrores del presente. Lo que queremos decir es que somos due?os de una patria que mantenemos intacta en el coraz?n, no siervos de una que nos han inventado a fuerza de paredones y atropellos.

Los tiempos habr?n cambiado y hasta nosotros hemos cambiado, v?ctimas de los tiempos; pero lo que no ha cambiado es la Cuba en la que mecimos nuestra ni?ez y disfrutamos nuestra juventud. A esa le hemos fabricado un santuario en el coraz?n y cada d?a la adoramos con el fervor de un devoto creyente.

He visto a ancianos desvanecerse poco a poco en los rincones de un que otro asilo. Son cubanos y cubanas que dejaron pedazos de su alma en Cuba y hoy viven anegados en la tristeza de la soledad y el abandono.

Me compadezco de los que ya no tienen ni siquiera acceso a sus recuerdos; pero me engalano de orgullo cuando oigo a la ancianita de 90 a?os cantar una estrofa del himno o a un encorvado viejecito de casi un siglo de existencia, hablar de sus indestructibles vivencias de anta?o, en una Cuba en la que quiz? fue pobre, pero ricamente libre
Imagen

Para m?, mi Cuba es la de mis recuerdos. ?Qu? bella la noche que me arropa de quietud y que me sirve de escenario para que goce de mis benditos recuerdos de la gloriosa Cuba de ayer!

Anoche, entre despierto y dormido sent? sobre mi frente un beso de mi madre y recorr? en veloz vuelo los sitios que una vez me fueron propicios. En el Monumento al Ap?stol volv? a depositar una flor blanca, de la playa de Varadero me salpiqu? de espumas. Volv? a ser ni?o, volv? a ser hombre.

Cerr? lentamente el imaginario ?lbum de mis recuerdos, y como si se tratara de una oraci?n, me dije a m? mismo: "?Hasta ma?ana, Cuba!
Publicado por buenavistavcuba @ 19:01
Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
S?bado, 23 de enero de 2010 | 11:42
A mi me sucede igual..yo me siento de la Cuba de antes. Pare el reloj en el a?o 60 porque aun teniamos nuestras normas, costumbres etc.
No he regresado ni lo hare jamas, llevo mas de 30 y tantos a?os en E.U. pero me siento que realmente no tengo patria. Bien dijeron cuando nos llamaban APATRIDOS..