martes, 04 de julio de 2006
Rev. Pedro Crespo Jiménez. *
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Desde muy pequeño oyó hablar el joven Ricardo Medina, hoy seminarista de la Iglesia Ortodoxa Cubana, de las damas Isabelinas de Santa Clara, por doña Rafaela Ramírez, quien fuera su presidenta durante algunos años. Siempre contó entre sus muchas anécdotas el trabajo que pasaron haciendo verbenas para recaudar fondos, trabajos manuales, para costear una imagen de la Virgen y colocarla en un lugar venerable de la ciudad. Con estos fondos del comité organizador, donde ella tenía influencia, logró mandar tallar a Italia una imagen de la Inmaculada en mármol de Carrara. Dicha imagen fue erigida en una fuente a la entrada de la ciudad, donde se veneró por largos años.

En la década del 60 se organiza la celebración de un 26 de julio en esa ciudad, y se retira la imagen por orden del Comandante Ernesto Guevara de la Serna, y es arrojada entonces a un río en las márgenes del Puente de la Cruz, específicamente detrás del monumento erigido al "tren blindado", sin haberle entregado la imagen a la Iglesia, que era la propietaria.

Pasados los años, Ricardo Medina hacia Educación Física en un área deportiva cerca de donde fue arrojada la imagen y la diviso. Esa misma noche se lo comunico a Monseñor Modesto Peña Paz, en aquel momento su director espiritual. Ambos subieron al obispado para comunicárselo al Obispo, quien se dio a la tarea de tratar de rescatar la imagen que misteriosamente había desaparecido.

En la década del 90 se planifica una reparación al monumento del "tren blindado", y uno de los buldózer en las excavaciones saca a la luz para siempre la imagen de la Inmaculada extraviada y el pueblo en masa, de manera espontánea, le rindió el culto que por años le privaron de tributarle a su madre la Virgen, llamada por ellos "La Madonna de la Charca".
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Nuevamente, la Iglesia comienza un proceso para rescatar la imagen, que permaneció por años en una Unidad Militar, en la carretera central que lleva al poblado de La Esperanza, hasta que felizmente, Monseñor Fernando Prego Casals, que en paz descanse, y Monseñor Arturo Gonzalez Amador, hoy Obispo de la ciudad, consiguen recuperar la imagen y entronizarla a la entrada de la proclamada catedral Santa Clara de Asís, donde el pueblo desde entonces creo el habito de abrir ese día la Iglesia, y que no terminara ninguna celebración sin que todos los participantes rezaran la Salve a los pies de la Virgen.

Monseñor Prego se negó rotundamente a restaurar los daños físicos a la imagen, para que quedara como historia los daños que sufrío, y prometio a sus pies, en la entronizacion, que esta estara alli hasta el día en que se le pudiera dar un lugar más honorable.

* Grupo Decoro. La Habana, Cuba.
Publicado por buenavistavcuba @ 11:51
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Publicado por Invitado
jueves, 07 de junio de 2007 | 23:04
Hola, que interesante saber sobre esa imagen, y al igual que muchas imágenes religiosas siempre triunfa el poder de Dios sobre ellas, aqui en México a ocurrido igual con algunas imágenes, se puede destruir todo a su alrededor pero siempre hay una imagen que nos muestra el poder de Dios. Gracias por compartir algo de lo suyo. saludos desde México. LupitaFlash