martes, 27 de junio de 2006
Por:Omar Rodríguez García.
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Una tarde me iré, pálidamente,
y el eco de mi adiós, como un lamento,
partirá cabalgando sobre el viento
a posarse en los lirios de tu fuente.

Será una tarde acaso indiferente,
y libre de dolor y de tormento,
yo me habré de marchar, a paso lento,
con un jamás creciéndome en la frente.

Luego vendrá la lluvia, y su amargura,
hará en el fondo de tu voz oscura
un charco de apagadas ilusiones;

y seré, más que un sueño en la memoria,
la página primera de tu historia,
y el romance final de tus pasiones.


El autor del texto es un poeta remediano.
Publicado por buenavistavcuba @ 10:06
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