Domingo, 04 de junio de 2006
Por: Rogelio Men?ndez Gallo.
Quien crea, ama al que crea. Jos? Mart?

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En la secci?n dedicada a la cr?tica del primer n?mero digital de este Bolet?n ?Orfebre? del pasado mes de marzo intitulado: ?Absurdos no tan cotidianos?, se explicaba la manera irrespetuosa con la que result? maltratada la novela ?Los rasputianos?, as? como al autor, por supuesto. Hecho acontecido en los finales del 2005, cuando la jerarqu?a de la Editorial ?Capiro? radicada en la ciudad de Santa Clara, buscando justamente una f?rmula magistral para impedir la publicaci?n de obra de ?contenido tan malsano?, orden? una nueva reevaluaci?n de la misma. V?lida soluci?n para quien ejerce con autoridad y pasi?n el poder, por muy prepotente que luzca la medida a simple vista. Le cabe el derecho. Y si la decisi?n fue tomada, o estimulada desde el nivel superior en el organismo provincial, le cabe mejor.
Dicha novela, como es sabido, hab?a sido evaluada por un comit? de lectores profesionales positivamente y recomendada su publicaci?n en los inicios del 2001. As? que, al resultar supuestamente devaluada por los nuevos devaluadores, al mismo tiempo se devaluaba tambi?n a los anteriores evaluadores. Y no se trata de un juego de palabras por el estilo del recuso usado por el humorismo, fue un suceso tan real como absurdo, para el ne?fito, claro est?. Un acontecimiento ocurrido en opini?n del te?rico July Pr?bleman, por vez primera en la historia del mundo de las letras, desde el paleol?tico hasta la era contempor?nea.
?Se quiso realizar una jugarreta mal-intencionada, vengativa, en la cual no se cont? para nada con Cronos, ni con la dignidad de los intelectuales evaluadores? Pudo ser. Cualquiera falla. Hasta Falla Bonet. Mas, por favor, tampoco es como para solicitar el fusilamiento de alguien.
Reflexionaba yo en aquel p?rrafo final del referido art?culo, ?Absurdos no tan cotidianos??al cual deb? titular ?absurdos pedag?gicos?-- ya famoso a causa de mis amigos instalados en la esfera de la comunicaci?n digital en diversas partes del Planeta, y el que reitero, ha conquistado una maravillosa celebridad alcanzada tambi?n al mismo tiempo por la editorial ?Capiro?, -- Y pongo la teja antes de que caiga la gotera, no pretendo reconocimiento alguno por tal motivo?.
Pensaba entonces, dec?a, acerca de la probabilidad de que, adem?s del colega escritor que particip? en el comit? de lectores de la segunda evaluaci?n y vot? a favor de la edici?n de ?Los rasputianos?, existiera otro dentro del tr?o que siempre integra esta especie de jurado profesional, con similar criterio positivo en su argumentaci?n. Y di en el blanco con la suposici?n?los librepensadores solemos adivinar a cada rato al estilo de Mandrake el mago--.Y si el primero de los colegas mencionados se acerc? a felicitarme efusiva y francamente por la calidad de la obra que hab?a le?do?sin conocer siquiera que se trataba de una reevaluaci?n la realizada, pues, se lo ocultaron convenientemente--, ?ste segundo colega escritor, quien hab?a fundamentado detalladamente el por qu? la obra deb?a ser publicada, vino hacia m? con conocimiento de causa, tan asombrado como avergonzado por la decisi?n tomada con toda seguridad, por quienes no hab?an participado directamente en la ?reevaluaci?n? Y tuve que calmarlo: Gajes del oficio, hermano. ?Acaso problem?ticas peores no ocurren en las mejores familias?
No soy de los escritores m?s organizados. Situado en una balanza sin trucos, seguramente ?sta se inclinar? con el peso del desorden. Y no solo con la papeler?a literaria. Me comporto cual desastre burocr?tico por completo. Sin embargo, quiz?s por milagro divino, casualidad, o vaya usted a saber, conservo las notas escritas en las que se me comunica los resultados de ambas evaluaciones. Es decir, la inicial de forma positiva en el 2001, y posteriormente, a la distancia de casi un lustro, la otra con un contenido contrario. Y juro por San Gandongo, patr?n de los escritores ?municipanos? desamparados,--disculpad la redundancia-- que en lo particular no me asombr? tanto la burocr?tica pu?alada trapera contra mi novela, como al colega que particip? de la ?reevaluaci?n?, tal vez a causa de mis profundos estudios sobre la dial?ctica del cambio y del movimiento en involuci?n. Dial?ctica involutiva que explica la ley acerca de aquello que hoy es no, pero que ma?ana puede ser s?, y a la inversa, claro est?. --Muy aplicable en pol?tica, no solo editorial como en este caso--.
De manera que copio las dos notas evaluadoras textualmente aqu?, para que el lector pueda formarse una idea de contenido dial?ctico involutivo, y consiga preguntarse junto a m?, sin apasionamientos, intrigas, ni doble play de jeta moral, ?qui?n escribi? la nota devaluadota de la editorial ?Capiro?? ?la que jam?s me cansar? de divulgar y aplaudir, por did?ctica--?El tercero de los miembros del comit? de lectores reevaluadores en solitario? ?Acaso alg?n funcionario del organismo provincial miembro de la se?ora burocracia poderosa, pero que no crea, ni ama al creador, a pesar de vivir de su existencia?
Es casi seguro que result? de la ?ltima forma. Lo evidencia la falta de oficio en el an?lisis literario convincente y en la pobreza del leguaje utilizado en la redacci?n de la nota.
En la juventud le? un libro interesante de Jos? Ingenieros titulado: ?El hombre mediocre? No se por qu? mecanismo misterioso viene ahora a mi memoria.
Pero bueno, basta de ch?chara, como dijera Gohete en el Fausto. Al grano. Ah? van las notas evaluadoras debidamente ordenadas de forma cronol?gica. Saque usted las conclusiones del caso, como todo el mundo hace desde el desastre en la barca de Noe. Am?n.

EVALUACI?N DE LOS RASPUTIANOS.

Fecha: 24 de abril del a?o 200l.
T?tulo: ?Los rasputianos?
Autor; Rogelio Men?ndez Gallo
Los rasputianos es una novela costumbrista de corte humor?stico-er?tico, con la frescura del humor criollo cubano. De s?lida estructura sostenida sobre una an?cdota interesante de ra?z hist?rica y usando un lenguaje adecuado.
De agradable y f?cil lectura.
Se recomienda su publicaci?n acotando que, tanto el autor como el editor, deben cuidad por momentos, la limpieza del texto que se contamina a veces con acotaciones innecesarias y lugares comunes. Riesgo muy frecuente en el costumbrismo.


EVALUACI?N DE LOS RASPUTIANOS.
Fecha: l9 de octubre del a?o 2005
T?tulo: ?Los rasputianos?
Autor: Rogelio Men?ndez Gallo.
La vida sexual del personaje acapara una atenci?n desmedida principalmente porque de forma novelesca no se logra sostener, por cuanto las descripciones de las mismas se hacen repetitivas y muy pronto agotan los recursos expresivos. Se reiteran situaciones, se hacen predecibles, y comienza a repetirse las expresiones que las describen. Los acontecimientos que permiten describir la mala vida, la corrupci?n y la inmoralidad tambi?n se reiteran de tal modo que la trama comienza a acumular sucesos similares. La narraci?n, en primera persona, pr?diga en demasiadas reiteradas. Pesan m?s las aventuras er?ticas que el escenario social. El autor no logra?o no se ha preocupado?por darle una consistencia l?gica al acto narrativo mismo. El personaje cuenta su vida hasta la interrupci?n final?muerte sugerida?sin que se sepa c?mo, por qu?, para qu?, etc de su discurso narrativo. Hay pasajes de mal gusto. La novela por su extensi?n, ganar?a con una selecci?n y una depuraci?n que elimine todas estas deficiencias.

A pesar de que se trata de una novela er?tica, como se aclara en la primera p?gina del original en el pretendido texto a?n in?dito, -- y de igual modo en la nota evaluadora inicial del 2001--resulta gr?fica la molestia motivada por el humor cr?tico y las aventuras er?ticas del personaje principal, en el funcionario que imagino ?reevalu? la novela. As? se pone de manifiesto un punto de vista que debemos respetar. Ruego al distinguido caballero acepte mis disculpas, por discrepar usando el m?o.
Es f?cil apreciar los riesgos que siempre corre el humorismo?con o sin er?tica?Y el humor est? presente en ?Los rasputianos? sazonado con el ingrediente picaresco y con los dem?s recursos humor?sticos en el ajiaco de la narrativa picante, como son el doble sentido y la burla y el disparate y la exageraci?n y el juego de palabras y la s?tira y el anacronismo y el absurdo y la caricatura.
Es cierto que el humor no nace, crece y se desarrolla con el ?mpetu con que lo hace el marab? en la campi?a cubana, pero s? pincha y mortifica tanto como las espinas de tan maldecido arbusto.
No quisiera concluir sin llamar la atenci?n acerca del final de la nota ?devaluadora?, donde se recomienda al autor, que ?la novela por su extensi?n, ganar?a con una selecci?n y depuraci?n que elimine todas estas deficiencias?
Considero genial la recomendaci?n, por cuanto da la medida, de que el susodicho funcionario ?evaluador?, no cont?observ? siquiera, pues est?n numeradas-- las reducidas ciento diez cuartillas que tiene la obra. ?Conocer? el Tartufo acerca algunas de las caracter?sticas de la novela, aunque sea la diferencia con el cuento?
De modo que la obra, atendiendo a la sabia sugerencia, podr?a convertirse en un mini cuento a emular con el c?lebre ?Dinosaurio? de Monterroso. Quiz?s ser?a ese cuento liliputiense, de m?s agradable lectura al funcionario de tan incre?ble miop?a. ?Jes?s mil veces! Se trata de un padecimiento tremendo
O, ?me equivoco?? ?Ser? un dinosaurio profesoreco de veras quien ?revalu? a ?Los rasputianos? y me est? sugiriendo el recorte literario? ?Por qu? no?

Mayo 2006.

Publicado en Orfebre, mayo del 2006.
Publicado por buenavistavcuba @ 19:04
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