Por el año 1967, me encontraba trabajando en las inmediaciones de “El Cayuco”................,
Por: Eloy Arnaldo González.
Por el año 1967, me encontraba trabajando en las inmediaciones de
“El Cayuco”, un remoto poblado del extremo occidental de Cuba, cuando caía la tarde y regresábamos de nuestras labores en el campo nos dieron la noticia, o la orden, de estar listo en una hora para ser movilizados. La razón: El Comandante en Jefe daría uno de sus discursos en el poblado cercano de Sandino.
Las razones de aquella visita a la zona y su discurso nunca lo supe, pero si llegué a saber años más tarde que Sandino, pueblo ubicado en el extremo occidental de la Provincia de Pinar del Rió era por aquel entonces una de las
“ciudades cautivas”; uno de los lugares a donde enviaron cientos de familias campesinas cubanas que fueron desplazadas de la zona del Escambray en la región central de la Isla.
El discurso hubiera resultado uno más de no ser porque allí el Comandante señaló
“que el gobierno de Cuba no reconocería los Derechos de Autor”; mencionando que no hay porque pagar a autores como Cervantes, que estaban muertos hacia siglos. No sólo Cervantes salio citado sino otros autores que he olvidado. En síntesis, en aquel discurso se establecía claramente que el gobierno de Cuba no reconocía la propiedad intelectual a partir de ese momento, y así fue.
De esta forma apareció la Editora Revolucionaria y otras más, y los libros
“fusilados”, lo que en muchos países se conoce como “
pirateados’. No hubo autor extranjero, sobre todo de libros de textos, que se salvara de esos “
fusilamientos”; esto puso en manos de la comunidad académica cubana los mejores textos. Muchos autores de literatura de ficción fueron publicados y sus libros podían adquirirse por precios irrisorios.
Cuando preparaba este artículo consulté e investigué sobre el concepto y los procedimientos en la actualidad, en relación a la propiedad intelectual en Cuba y quedé sorprendido. Las autoridades cubanas ahora se erigen en defensores de la propiedad intelectual, sobre todo de sus autores. Han pasado del latrocinio al celo más estricto en materia de Derecho de Autor. ¡Lo que hay que ver ¡
Todo esto es traído a colación, porque en los últimos tiempos me ha sorprendido algunos procedimientos de registro de propiedad intelectual; que de no ser, por que he tenido suficiente información, llegaría a pensar, que a mi como a muchos, nos toman el pelo.
Hace meses encontrándome en Miami, alcanzo a ver en un noticiario algo sorprendente; La imagen de la Virgen de Guadalupe desde junio del 2002 es una marca registrada otorgada al ciudadano chino Wu Yoy Lin, por la que pago 2400 pesos mejicanos y obtuvo el monopolio de uso en sus productos con derecho de licencias a terceros y opción a renovación.
En esta misma semana en que escribo estas líneas, un espectáculo insólito se efectuó en la puerta del celebérrimo cabaret parisino
“The Crazy Horse”. Nada menos que Mr. Alfred Red Cloud, un jefe indio sioux, vestido tradicionalmente y luciendo su penacho de plumas entregó una carta a un empleado. El jefe indio vino especialmente desde Dakota del Sur, en los USA, para reclamar que se le cambie el nombre al cabaret como signo de respeto a sus antepasados. “
Nadie nos pidió autorización para utilizar el nombre de Crazy Horse, el cual tiene descendientes en los USA”, puntualizó el Jefe indio.
Crazy Horse, que falleció en 1877, fue uno de los últimos jefes sioux que se rindió a los blancos. Desde entonces ninguno de sus descendientes registró su nombre como propiedad intelectual tal y como lo han hecho, por ejemplo, los descendientes del Che Guevara.
Pero aquí no acaban las sorpresas. Hace dos días los noticieros daban la información tan descabellada como real. Una compañía china hacia suya la expresión:
“Happy Birthday”, registrándola como marca y haciéndola su propiedad intelectual, a fin de utilizarla en la producción de artículos festivos para los niños. No sabemos a ciencia cierta, si ahora los simples mortales podemos poner esta expresión en los cumpleaños de nuestros familiares ó hasta donde, podemos decirles:
“Happy Birthday” a la persona el día de su cumpleaños u onomástico.
Y es que la canción: “
Happy Birhtday to You” escrita en un Aula en el año 1893 en Lousville, KY por dos maestros, y completada más tarde por otra maestra quién preparó la melodía se escapó a la voracidad económica de los asiáticos. Los derechos sobre esta canción fueron registrados en 1935 y 1963 respectivamente. Aquí se le adelantaron a los chinos, registraron la Canción, (
Happy Birthday to You), no así la expresión (
Happy Birthday).
En estos días he reflexionado sobre la conveniencia de llegar a registrar como propiedad intelectual algo que al menos me produzca, sino algunos dividendos, cierta satisfacción personal. Pensé registrar el nombre de mi pueblo; donde nací allá al norte de la provincia de Villaclara:
Buenavista.
No puedo registrar el nombre de mi querido pueblo
(Buenavista); porque un grupo de viejitos, músicos y cantantes muy talentosos, además de simpáticos; se han encargado de usar este nombre y se han presentado por todas partes con él.
Así que he decidido registrar el nombre:
Tiaris canora, o mejor Cuban Melodios Finch. ¿Qué que es esto? Pues voy a registrar como propiedad nada más y nada menos que el
Tomeguín del Pinar; y no quiero que los chinos, ni nadie, se me adelanten. Porque a estos chinos todo le viene bien; como dijo unos de sus dirigentes políticos:
“no importa que el gato sea negro o gris, sino que cace el ratón”
© 04/2006