Domingo, 12 de marzo de 2006
?la miseria invad?a las calles solitarias y desiertas ; los truhanes y malvados ,haciendo .................."
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Cuando en 1601 se hizo por primera vez una divisi?n territorial de la Isla, separ?ndola en dos provincias, Remedios qued? excluido de ambas, seguramente porque su escasa importancia la hab?a sepultado en el olvido, hasta que al advertirse en 1621 esta preterici?n se agreg? a la demarcaci?n y gobierno de La Habana. Ya para entonces el desarrollo de su ganader?a y el incremento del comercio de corambres eran lo bastante fuertes como para despertar la codicia de los filibusteros de la Isla Tortuga, de manera tal que en 1658 el pirata Francisco Nau, llamado el Olones, paso a cuchillo frente al puerto de Caibarien a la tripulaci?n de un buque enviado desde La Habana para socorrer a los vecinos de San Juan de los Remedios que hab?an solicitado ayuda ante la inminencia de un ataque.

Robos, saqueos, incendios y depredaciones fueron durante un largo tiempo el triste sino de los estoicos pobladores, que a veces resistiendo y en ocasiones abandonando la Villa, lograron al fin afianzarse en el lugar.
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Desde entonces se dividieron las pretensiones colonizadoras de los vecinos, entre quienes, con el padre Gonz?lez de la Cruz a la cabeza aspiraban a reunirse en un asiento m?s mediterr?neo que los preservara de los asaltos de los piratas; los que pretend?an establecerse en un lugar de destino bajo la direcci?n del padre Bejarano, y finalmente quienes no quer?an abandonar sus campos, hogares e intereses.
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Este capitulo de la historia remediana merece ser relatado, porque aun entre querellas y pasiones que obnubilaban el juicio y oscurec?an la raz?n, emergi? la Villa con toda su fuerza tradicional para constituir una de las mas pintorescas municipalidades de la provincia villare?a.

Un buen d?a el p?rroco de Remedios, Gonz?lez de la Cruz, tom? en sus manos la majestad sacramental y con diez o doce familias parti? hacia el centro de su finca El Cupey, alegando que ?el demonio se hab?a metido en muchos moradores de la Villa de Remedios? y que aquel sitio iba a sufrir el castigo de una gran cat?strofe. Por otra parte, el padre Bejarano abogaba por el traslado a otro lugar que evitase o cuando menos contuviese los ataques de sus enemigos.
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Mientras, el gobernador Francisco Rodr?guez de Ledesma comisionaba al capital Jos? Delgado para establecer la paz y poner de acuerdo a ambos sacerdotes, la incertidumbre acerca del definitivo asentamiento de la Villa llen? de tristeza y desolaci?n a sus vecinos,, de tal manera que muchas familias deambulaban por los campos con abandono de sus hogares y pertenencias , ?la miseria invad?a las calles solitarias y desiertas ; los truhanes y malvados ,haciendo de las suyas, asaltaban casas y campos , y ni el mismo templo se libro de los estragos , pues hasta all? llegaron los ladrones y se llevaron los ornamentos sacerdotales y cuanto aprovechable hab?a a mano?.

BuenavistaVCuba Blog. 03/10/06
Publicado por buenavistavcuba @ 17:30
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