lunes, 13 de febrero de 2006
Vana ilusión la de estos días, andando por las calles resecas, soleadas y sedientas, y habiendo errado el tino en eso de visitar un sábado ya al medio día............
Imagen

Por: Eloy Arnaldo González. *

Vana ilusión la de estos días, andando por las calles resecas, soleadas y sedientas, y habiendo errado el tino en eso de visitar un sábado ya al medio día. Salimos en post de ese raro letrero, invitación al laberinto y que esconde el más claro concepto de lo temporal: Estate Sale.
Si estimados lectores, nada encierra más un concepto del final de los tiempos, los recuerdos puestos en el olvido así como la cruel disolución de la familia y el hogar que estas dos palabras: Estate Sale.

Allí vamos muchos, pero debo de reconocer que me siento sobre cogido cuando llego a una de estas casas que otrora fue un hogar y donde se reunía una familia; para ver como se despedaza el recuerdo y son puestos en el olvido aquellos que habitaron esa casa. Cuando camino por las habitaciones quiero pensar en los que allí vivieron momentos de alegría y de quebranto. Viendo las recamaras pienso cuantos momentos de felicidad, placer y confidencias escondieron aquellas paredes.
Imagen

De que amenas reuniones familiares y cuantas agradables y felices conversaciones fueron testigos los muebles y paredes del amplio Hall, de esta casa en la calle de Misty Meadows; en los buenos días que había allí contentamiento. Llego entristecido hasta el comedor, y mirando la amplia mesa familiar donde alguien ya puso un papel que dice: vendido; pienso con deleite cuantas buenos momentos pasaron esta familia en los días felices de Navidad y en las reuniones familiares del Día de Acción de Gracias.

Pero ya Los Leahy, que así se nombraba la familia que ocupaba la vivienda, objeto de lo que parece una lógica rapiña; no se encuentran en ella. Llegaron los días en los cuales para ellos no hubo más contentamiento, ya no volvieron más las nubes tras la lluvia., se han oscurecido tal vez sus ojos. El cántaro se ha quebrado junto a la fuente y la rueda ha sido rota sobre el pozo. Hay un silencio de inacción y olvido. Los que antes habitaban tal vez fueron testigos mudos de llantos de muerte.

Los Leahy, fueron expuestos al tiempo y a una vida tal vez de fútil ilusión y final despropósito. Ese que hace que los recuerdos de familia sean dispersos; no sin antes ser lanzados y exhibidos en el suelo o sobre los muebles. Me arrodillo cuando llego al lugar que me interesa, y veo algunos objetos en el suelo del comedor. Entre otras cosas, descansa a la espera de algún comprador, el álbum de familia.
Imagen
Me detengo a ver las fotos donde el Padre toma entre sus brazos a la pequeña Edie, la pequeña que más tarde llegaría a ser Mrs. Leahy. Un paquete con las fotos de la graduación en la Politecnic High School, allá por los 30’s tiene una rara inscripción en la cubierta: 25 ¢. El precio final de los años de una joven en su paso por el High School.

Otro álbum muy especial, éste un scrapbook con toda suerte de recuerdos de la familia ya extinta a la espera de algún comprador; porque tal vez ninguno de los descendientes estimó de valor el recuerdo de sus parientes. Me detengo en las páginas de los días felices en que visitaba en unión de otras amigas el Gran Cañón en lo que tal vez significó para la joven Edie una de sus mayores experiencias. ¿Cuantas veces no habrá contado en aquella casa las anécdotas de este viaje de juventud?

Tomo una a una las fotos de la graduación de Edie en la Universidad del Norte de Texas, de un grupo de fotos también a la espera de un comprador. Entre éstas fotos me encuentro lo que más gratamente me impresionó: una tarjeta postal del año 1944. Cuando casi tocaba a su fin la Segunda Guerra Mundial, ésta tarjeta de Navidad fue dirigida a un soldado desconocido que se encontraba en esos momentos en Bélgica. La nota al dorso de la tarjeta dice así: Somewhere in Belgicum. Nov 26 (1944). Hi Sir: ¿How are you? Just a couple of lines to wish you a Merry Christmas and Happy New Year. Bob.
Imagen

Firmada la nota por Bob, éste es el otro personaje de esta historia, probablemente el esposo de Edie, Mr. Robert Leahy. Al ver el amarillento sobre con las direcciones, y siendo el remitente el propio Mr. Leahy, y estando dirigido a Mrs Edie Leahy; nos preguntamos, ¿si fue una tarjeta que llegó o no a su destino y si el destinatario fue siempre Mr. Leahy? Cualquiera que sea el acertijo de este sobre, bueno es ver que en los mejores días de la juventud, había la nobleza de intenciones en ellos.

Pongo con cuidado la tarjeta en su sobre y la encargada no pone precio a lo que tal vez ha tenido mayor significado para mí. Sigo mirando las gentes que ingresan a la casa y andan y desandan las habitaciones, desmembrando los recuerdos de aquellos que fueron puestos en olvido. Prefiero escuchar las suaves palabras de Mr. Leahy tal y como alguna vez allí se escucharon, o la risa feliz de Edie contando sus anécdotas en el campus universitario.

Como asfixiado, me regreso a la calle, no sin antes pasar por el garaje donde sobre una vieja lavadora, está un cuadro al óleo de Edie. Entonces es que me encuentro con el rostro de ella, con unos ojos negros amplios y una sonrisa que asombra por su franqueza. Hay un soplo de frescura en un rostro joven y bello. Pienso si esos ojos ya alcanzaron las tinieblas, en los tiempos finales en que ya los endechadores andan alrededor de las calles. ¡Vana ilusión, vana ilusión! Me repito mientras camino.

© 2006
* Physician and Freelancer Writer. E-mail:eloy_gnzlz@yahoo.com
Published in Panorama Hispanic Newspaper. www.panorama-news.com
Publicado por buenavistavcuba @ 11:32
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios