miércoles, 14 de diciembre de 2005
Todo comenzó con dos mujeres: María y Elizabet.
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Por: Nilda C. Estévez.
nildaceste@hotmail.com

Elizabet, llena de años era una mujer piadosa, creyente y dedicada; llevaba una vida consagrada, al lado de su esposo el profeta Zacarías. Quizás algo triste pues ya casi anciana, Dios no le había dado la bendición de tener hijos y en aquellos tiempos, esto era algo así como una ofensa. Ella era descendiente de Aarón.

María, muy joven, virgen, pueblerina, sencilla, humilde, llena de sueños, comprometida, piadosa de Dios, la escogida y la santa. La que más tarde demostraría con su silencio y a la vez con su elocuencia en su manera de actuar, de que naturaleza humana estaba formada. De ella ni siquiera se registra el linaje del cual descendía, sólo deducimos que siendo prima de Elizabet también fuera descendiente de Aarón. Los evangelios consideran a Jesús como descendiente de David, por la línea de José que podría ser mejor de María.
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El anuncio.
El ángel Gabriel le anuncia al profeta Zacarías, que su oración había sido escuchada, y que su esposa Elizabet concebiría y traería al mundo un hijo, pero éste, sería un profeta singular, prepararía el camino del Mesías. A través de él muchos se convertirían de sus malos caminos y se volverían al camino del Dios que ellos conocían, Yahvé.

Seis meses después, el mismo ángel enviado de Dios visita a María, y ocurre el diálogo entre él y aquella joven respetuosa y temerosa de Dios; de quienes los profetas ya habían dicho muchos siglos antes, cuando afirmaron: “que Dios sería recibido por una virgen”, y le transmite el anuncio. Ella era la escogida y responde con aquella frase que trascendería el tiempo y las distancias: “Hágase conmigo conforme a tu Palabra” ¡cuánta madurez y responsabilidad encierran estas palabras! .Fue así que comenzó a cambiar la historia
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El Encuentro.
María, al recibir el anuncio de su concepción y la noticia acerca de su prima, se dispone prontamente a visitarla. Ambas se encuentran y al pronunciar las palabras de saludo, el vientre fecundo, ya de seis meses de Elizabet se estremece ante la presencia de aquella criatura tan especial, entonces dice:”Porqué a mí este privilegio?”, Porqué a mí esta bendición?, ¿por qué “será bienaventurada la que creyó?”; y llegarían las lágrimas de ambas llenas de gozo, de reverencia . También llegó la respuesta de la Virgen, recogida por el cronista como un reconocimiento a ella, y es así que en el “Canto de María” , también se encierran, como preludio, lo que luego fuera la vida de servicio de humildad y a la vez de silencio de ella. Elogio inmenso a la Libertad, que vendría de la entrega de su Hijo en la Cruz; reconociendo el Poder del Altísimo, de aquel en quien ellas confiaban y reconociendo la piedad de Dios que tiene con los humildes, y de aquellos que confían en El, reconoce que a través de Jesús todos seríamos hijos de Dios; que ya dejaríamos de ser esclavos, para comenzar la era del “Emmanuel”, “Dios con nosotros”.

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Ambas mujeres se unieron en esos primeros meses, con una bendición común, la participación directa en el Reino de Dios en la Tierra, de una manera muy especial, comenzaría con ellas el cambio de lo que fue la era cristiana. En ese tiempo las mujeres eran poco menos que esclavas, no se les permitía opinar, ni mucho menos hacer algo relevante ante la sociedad; ellas lo hicieron en silencio con Dios. Trasmitieron con su dulzura y amor a sus dos seres que nacieron de ellas, todo lo que ellas sabían, definitivamente Dios las había elegido para una misión especial, Juan el que preparó el camino, Jesús el que transitó por él.

Las dos también aunque no sabemos de Elizabet, verían sus hijos morir dramáticamente. Ellas no quisieron gloria ni fama y la verdadera Gloria, la que viene de Dios, la recibieron, María no buscó protagonismo y éste se encontró con ella. María glorificó desde el principio a Dios, luego con su servicio en silencio y con su sacrificio, que no se registra apenas, sólo en pequeñas frases en los Evangelios y en el Libro de los Hechos de los Apóstoles. Y me pregunto, ¿que significado tiene para estos tiempos la vida de María?,”no tuvo miedo y sabía hacia donde iba, sin asomo de dudas, ella fue el canal de bendición para traer al hijo de Dios y comenzaría desde la concepción, con su naturaleza humana, con la vida en un hogar fuerte, dirigido por José, hombre de Dios, a educar aquella criatura que luego deslumbraría a ellos y a toda la humanidad con su sabiduría.

Cuánto afán de los hombres por encontrar la fama y acumular riquezas; cuánto afán por los descubrimientos por realizar ingeniosos inventos, cuánto afán por correr sin saber a donde ir, pero han olvidado lo más importante, han olvidado a Dios, y con El, han olvidado la razón de ser han trastornado su sentido de la vida, y es entonces que sólo recibimos las consecuencias de una humanidad sin Dios.
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No sólo deberíamos preocuparnos por el bienestar humano, por nuestras necesidades materiales, sino también deberíamos preocuparnos por el espíritu, y éste viene de Dios, autor de la vida, y si no estamos cerca de El no lo podemos recibir. Nos preocupamos por nosotros, pero no pensamos en el bienestar de los que nos rodean con el instinto egoísta de la naturaleza sin Dios.

El mundo necesita conocer a Dios, a través de la vida de Jesús, El cambia las vidas transforma los corazones. El restaura lo quebrantado, El, cambia el odio en amor, la mentira en verdad, El se levantó para decirnos “alégrense, yo estoy con ustedes”, y dice Pablo a los Filipenses: “el que comenzó la buena obra la terminará”, dijo Jesús: “no teman, yo estoy con ustedes todos los días”, “les dejo la Paz”.

Jesús está más allá de los regalos, del arbolito, del Papá Noel, de los biscochos y de las deliciosas comidas, de los cantos y de todo lo que se mueve alrededor de todo este tiempo. Sin El, todo es en vano y hay una sensación de vacío.

Jesús no se quedó en el pesebre, o en la gruta donde algunos se quedan para visitarle, El fue más allá de todo aquel misterio de su nacimiento. El cambia a diario toda vida que le busca y lo alcanza. El nos ama “nos da la Paz, que sobrepasa todo entendimiento humano”.No permitamos que el vaivén del mundo nos ciegue, busquémosle con todas nuestras fuerzas y veremos los frutos de caminar con El en nuestras vidas.

Que así sea, que Dios les bendiga y ¡Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo ¡

Fort Worth, 04 de diciembre de 2005
nildaceste@hotmail.com
Publicado por buenavistavcuba @ 12:24
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