Viernes, 14 de octubre de 2005
La Caja Tonta. * Por Eloy Arnaldo Gonzalez **
No s? de donde sale el calificar a la Televisi?n como: La Caja Tonta. Y es que el ............
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................calificativo no se refiere solo al mueble; sino a las im?genes, y a las caracter?sticas y calidad del contenido de este medio; tan ligado a la modernidad.

Traigo el tema de la Televisi?n, y no deja de ser apasionante considerando el tiempo que las familias dedican a ver y o?r la Televisi?n. Demasiados argumentos hay que la alaban y descalifican. No voy a entrar en estas pol?micas, que son s?lo para especialistas. Pero el hombre en su interrelaci?n con esta invenci?n; ha pasado de la condici?n de Homo Sapiens a Homo Videns.
Como Homo Videns m?s, fuimos invitados a comer a un conocido Steakhouse de la ciudad de Dallas. Estos establecimientos tienen como especialidad servir unos gigantes bist?s; que me recuerdan el drama de comer un bistec en Cuba. Por que les aseguro, que unos de los bist?s medianos que sirven en estos restaurantes, es m?s o menos el equivalente a la cuota de carne de res que recibe un ni?o con dieta especial en Cuba por un a?o. Y no exagero.

El establecimiento invita a comer y en abundancia; al llegar Ud puedo perder todo el tiempo del mundo explicando que quiere comerse el bistec m?s peque?o y bien cocinado; pierde su tiempo. Se lo servir?n inmenso en extensi?n y altura y medio crudo. Acompa?ado de todo lo dem?s que Ud. desee comer, siempre que se levante de la mesa y vaya a servirse.
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El Restaurante o Steakhouse se llama: Bonanza, tal vez recordando el nombre de una conocida serie de la TV norteamericana del mismo nombre, filmada ente 1958 -1974; y que narra las aventuras de la familia Cartwright, serie que a?n puede verse en la programaci?n regular.

Y es en uno de estos restaurantes que pude apreciar algo muy caracter?stico de Norteam?rica. Un gran televisor forma parte del amplio mobiliario del Sal?n, ?ste preside y capta la atenci?n de los clientes, garantizando el entretenimiento en cierta medida.

Al menos en algunos de estos restaurantes y bares, van los norteamericanos para simultanear el acto de comer y beber; con el de ver sus programa de televisi?n favorito sobre todo los programas deportivos importantes o alg?n programa de entretenimiento del momento con alto ranking.
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Entre la algarab?a, el ir y venir de las meseras; los clientes pasan por sus huecas anatom?as esof?gicas, los inmensos T-bones; haci?ndolos acompa?ar de panes, ensaladas, frijoles re-fritos y cervezas en abundancia. En cenas pantagru?licas propias de una sociedad dada al comer; y a la disipaci?n propia de gentes que tiene los problemas m?s apremiantes resueltos.
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Disfrutan una comunicaci?n que pasa por un conjunto de valores donde, el comer y el beber, ? as? como ?, el ver y o?r la televisi?n se conjugan en un s?lo lugar; y donde el bullicio pone un ingrediente especial. Debo decirles que, ni el comer, ni el ver la TV; es de agradable disfrute all?.
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Entonces record? a Joseito el cojo y su esposa Caruca Mil?an, la buena Caruca. Vivian en la Calle principal, que es a?n la Calle Independencia, en lo que sigue siendo mi Buenavista grato .No ten?an hijos. Joseito cojeaba como consecuencia de una poliomielitis que sufri? de ni?o. Su esposa Caruca era un ?ngel; hablaba siempre en un tono suave, tranquilo y sin asomo de fuerte entonaci?n en ninguna de las palabras que articulaba muy bien.

Ambos ten?an en aquella esquina una peque?a bodega con un sal?n anexo donde en el fondo, una mesa de billar cargada de polvo, recordaba el tiempo que no pasaba por sobre el tapete verde alguna de las coloridas y numeradas bolas.

En el Sal?n estaba el articulo m?s preciado del negocio, un Televisor de 21 ?, para aquellos tiempos de Blanco y Negro; verdadera joya de la tecnolog?a para un pueblo de escasos habitantes. Este establecimiento pon?a al alcance de todos, las im?genes de aquella maravilla; siempre que el televidente abonara 5 centavos, ? cumplido este requisito ?, Ud pod?a instalarse en uno de los bancos de madera para ver la programaci?n preferida, casi siempre juegos de pelota o alguna pelea de Boxeo.

Joseito tenia su competencia; un Sal?n con iguales caracter?sticas; cuyo due?o era Moyinea. Siendo m?s concurrido, estaba m?s animado y la griter?a y el consumo de cerveza era mayor. Con un billar muy frecuentado, el sal?n aleda?o se llenaba cuando de ver Boxeo se trataba, - y como sabemos-, los carteles de Boxeo por la d?cada del 50?s se trasmit?an por la TV sin excepci?n.

Mi hermana y Yo ?ramos asiduos clientes de Joseito, el lugar era muy tranquilo. ?bamos temprano en la tarde para ver la programaci?n infantil y alguna que otra serie de TV, hasta que comenzaba el noticiario de las 8 p.m.; juntos pag?bamos 5 centavos.
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Me ha acompa?ado el recuerdo de las palabras quejumbrosas, y el rostro demacrado de Caruca, que dejaba un espacio para una sonrisa tierna. Siempre agradable en el trato; buscando nuestra c?moda instalaci?n delante de la peque?a pantalla, de la as? llamada, caja tonta. Joseito algo hura?o, con voz siempre ?spera, pero servicial.

Siempre de regreso al pueblo natal; cuando ya el peque?o negocio desapareci? para ser solo una casa de madera m?s del vecindario; ve?a el rostro de Caruca asom?ndose por la peque?a ventana de esas abiertas en la puerta principal; solo mostrando el rostro como una foto de carne en un marco de madera; siempre con buen talante para saludarme y dejando ver su sonrisa, para no descubrir sus miserias.

Ya han muerto, almas simples que m?s que amar la simpleza suelen honrarlas. Esp?ritus de escaso peso y humildad prudente. Personas sencillas que viv?an protegi?ndose de las acechanzas de la Vida. Ver esas vidas solo pendientes de asistir al paso de los d?as sin sobresaltos, nos mueve a la m?s aguda reflexi?n, y nos produce una crispaci?n que quebranta el ?nimo

Esas almas no conocen el andar por sendas tenebrosas y de maldad; nunca llegan a conocer las perversidades; ni llegan a ver el mal. Un velo de miserias, enfermedades y frustraciones se lo impiden.

No conocieron caminos torcidos, por que nunca conocieron el andar. Muertos; ya no seguir?n de nuevo los caminos de la Vida; sus sue?os son gratos como sus sonrisas.

?Eloy Gonz?lez 2005

* Art?culo publicado en el Peri?dico: Panorama de Fort Worth, TX
** Physician and Freelancer Writer.
Publicado por buenavistavcuba @ 15:26
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