“Ojala que el rico sea humilde y agradecido y que el pobre pueda mantener sus esperanzas y alegría de trabajo”.
Por: Guillermo Milán.
Foto de Alf Holmsten. Campesino sueco.
Mi esposa y yo, alquilamos una casa al lado del gran río de Ångermanland,- en el norte de Suecia-, donde los bosques serpentean sus sombras sobre las montañas y el cielo es infinito. Los campos cambian de colores según las mudanzas del día y el río refleja como un viejo espejo, la poesía del valle en el tiempo variado del verano.
Debajo de nuestra casa, pastaban una decena de novillas curiosas, que se nos acercaron cuando caminábamos por el sendero junto a la cerca. En otro campo al lado, la hierba había sido cortada y envuelta en bultos plásticos. Yo me pregunté como seria vivir como campesino sueco y quería entender lo que significa ser su propio empresario y tomar responsabilidad por sus máquinas, vacas y cultivos. Yo quería conocer a este campesino y pedí una conversación con él en un ambiente tranquilo. Él primero se mostró algo reservado, pero se animó cuando le conté que yo era cubano y que necesitaba aprender como es de ser campesino en un país libre. Convenimos en encontrarnos el próximo día, en algún momento cuando el campesino podía coger un diez en el trabajo.
Alf Holmsten, 63 años y su mujer Britt-Marie Holmsten, 59 años, nos recibieron en su cocina grande, con café y tarta de helado.
Alf, que sabía que también me interesaba la pesca, había llevado su álbum de fotografías y nos mostró los grandes salmones que había pescado en el río. Después, contó como él había luchado contra la pesca ilegal en el río hace 15 o 20 años atrás, y de como había visitado al ministro de agricultura y pesca y conseguido una investigación seria, que a final resultó en que la pesca en el río se normalizara y desaparecieran aquellos ladrones que con grandes e ilegales redes dejaban vacío el río, arrasando con todo tipo de peces y otras especies.
Alf Holmsten es muy apasionado en lo que se involucra y nunca cede. Así siempre fue, durante la infancia, en la vida familiar y en lo que es su gran pasión: la agricultura.
Alf creció en una casa simple pero libre y llena de amor. Alf comenzó a trabajar con siete años de edad, después de las clases en la escuela y contó que su libreta de trabajo siempre estaba llena, pues él era muy procurado para trabajos en las fincas de la vecindad y más tarde también en trabajos de cargamentos y transportes fluvial de madera.
En la tierna edad de once años y con el dinero que ganó, Alf compró un carro usado, que consiguió reparar y después de disfrutarlo un poco por la vecindad, lo vendió al mismo precio que lo compró.
Después que terminó la escuela, Alf fue conductor de camión, se casó y tuvo tres hijos. Se divorció y consiguió obtener la responsabilidad de sus hijos, algo que era muy común en aquella época para un hombre. Después, Alf encontró a Britt-Marie y se casaron y recibieron un hijo y una hija. Cuando la hija más joven llegó, Alf lloró de felicidad; pues, el motivo de tener tantos hijos era que quería absolutamente tener una hija.
Alf y Britt-Marie tomaron un empréstito y compraron una casa con un poco de tierra en Sandslån, una península al otro lado del río.
Cuando la hija recibió un caballo en 1983, construyeron una caballeriza y compraron algunos novillos para su propio frigorífico y netamente para el consumo familiar. Algunos años después, compraron por accidente una novilla y así comenzó la cría de vacunos lecheros – esto fue en 1989.
Las casas para los animales fueron construidas y mas tarde los animales y tierras de pasto fue comprada. Poco a poco creció su empresa en algún tamaño con producción de leche y carne y compraron más tierras en el lado del ríoy.
Alf y Britt-Marie hacen todas las labores solos, a veces les ayuda su nieto Micke de 14 años. Ellos tienen hoy una grande y bella casa en la pequeña isla de Sandslån donde viven. También tienen otra casa al lado del río, cerca de donde nosotros alquilamos y van a vivir allí cuando se jubilen.
Actualmente tienen cuatro modernos tractores y varias máquinas de cultivo. Tienen una decena de vacas para producción de leche y muchas más pastando para la producción de carne. La leche que la empresa de Alf produce, es clasificada de alto nivel y por este motivo recibe 70 öres (casi una corona sueca) extra por litro. Alf ama sus vacas y dice que hoy en día tiene dificultades para separarse de ellas. Él es severo y simpático con los animales.- “ellas me obedecen y saltan de alegría cuando se percatan que mi carro se acerca al lugar donde están pastando”-dice Alf, -“vienen corriendo a mi encuentro” -acrecienta Alf muy contento.
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Nosotros podíamos verificar esto cuando salimos de la casa después del café para tirar algunas fotos. Cuando las vacas vieron a Alf en la puerta, brincaron y danzaron sobre el prado. -“Ellas reconocen el ruido de mi carro y mi tractor, cuando vengo”-, sonríe Alf orgulloso.
Guillermo Milán, es el Editor de Cuba Democracia y Vida, sito de Internet sobre temas cubanos. El artículo y las fotos son de su autoría. Fue publicado en la página Web: www.cubademocraciayvida.org , en agosto del 2005.
©Guillermo Milán 2005