Son buenas gentes que viven, laboran, pasan y sueñan....,
Este poema es un elogio a lo cotidiano, a la gente sencilla, que pasa desapercibida y por quienes pasa el tiempo rápidamente, sin dejar huella, hasta la muerte.
He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares,
y atracado en cien riberas.
En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,
y pedantotes al paño
que miran, callan, y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.
Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan adónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,
y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino beben vino,
donde no hay vino, agua fresca.
Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra.
Este poema es un elogio a lo cotidiano, a la gente sencilla, que pasa desapercibida y por quienes pasa el tiempo rápidamente, sin dejar huella, hasta la muerte. Es algo extraño, ya que en el modernismo, movimiento al que pertenece Machado, se intentaba hallar la belleza lejos de la realidad cotidiana. El contraste de gente buena, gente mala, etc. podría ser un anticipo de la preocupación social de Machado.
Además de elogiar lo cotidiano, Machado hace una dura crítica a todos aquellos que se creen mejores que la gente sencilla por no hacer lo que ellos consideran vulgar, y que la gente normal sí hace, como ir a la taberna: “En todas partes he visto caravanas de tristeza, soberbios y melancólicos borrachos de sombra negra y pedantotes al paño que miran, callan, y piensan que saben, porque no beben el vino de las tabernas”. A estas personas les llega a insultar fuertemente: “Mala gente que camina y va apestando la tierra...”
Aparece el tema de la vida como camino: “He andado muchos caminos”, así como el de la muerte, cosa común casi siempre en los poemas de Machado: “(…) y en un día como tantos, descansan bajo la tierra”.